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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 982

Que Helena no estuviera presente en una reunión familiar de este tipo no era normal.

No era su estilo desaprovechar la oportunidad para intentar humillar a Cecilia, presumir a su propia hija y buscar sacar algún beneficio. Simplemente no iba con su forma de ser.

Cecilia le preguntó a Aurora en voz baja el motivo de su ausencia.

—La familia de su primo la trae vuelta loca —le confesó Aurora en un tono de misterio.

Por otro lado, Davis fue mucho más directo al hablar del tema.

—Mi mamá anda como loca de un lado para otro porque la familia de su primo no la deja en paz; quieren que use sus contactos para conseguirle ayuda a Maurino Gallegos.

»Como mi tía Tatiana no le hizo caso, anda buscando por otro lado. Me enteré de que hoy tiene un club de cartas con sus amigas para ver qué contactos puede mover.

Davis hizo ese comentario a propósito para evidenciarla.

No soportaba ver a su madre arrastrándose y moviendo cielo y tierra por la familia de su lado materno.

Esa gente jamás se había preocupado por ella.

Eran unos completos chupasangres.

Pero, por alguna extraña razón, su madre siempre estaba dispuesta a ayudarlos sin dudar.

Y ellos ni siquiera se lo agradecían.

En el fondo, Davis esperaba que su abuelo Esteban dijera algo para obligar a su papá a ponerle un alto a su mamá.

Ya era hora de que dejara de meterse en problemas gratuitos.

Al escuchar eso, Esteban frunció el ceño, pero no tenía la menor intención de intervenir.

Si la familia de su segundo hijo no podía resolver sus propios problemas, ¡entonces eran unos inútiles!

¿¿Qué caso tenía que él, siendo el patriarca de la familia, se pusiera a regañar a la esposa de su sobrino?

Aquel chico, Davis, todavía era demasiado joven para entender cómo funcionaban las cosas.

A Tatiana Ortega también le pareció un poco cómica la situación:

—No importa a quién intente recurrir, yo me voy a encargar de pararle los pies en seco.

»La pobre de Valentina Calvo quedó destrozada, casi la dejan inválida. Ahorita está en rehabilitación, pero a saber cuándo se va a recuperar de verdad.

»Obviamente no va a ceder ni a soltar al responsable de lo que le pasó.

Todo era culpa de Maurino por ser tan arrogante y creerse un hombre poderoso capaz de comprar cualquier salida a sus problemas.

Pero esta vez se había topado con pared, y pretender que sus padres le resolvieran la vida no iba a ser nada sencillo.

—Yo también digo que está perdiendo el tiempo —se rio Davis—. Tía Tatiana, hace muy bien en ignorar a mi mamá.

Simplemente tenía curiosidad.

Los demás no tardaron en cambiar de tema.

Todos le repitieron a Cecilia que se veía muy delgada y le insistieron en que comiera más para reponerse.

Cecilia comió tanto que sentía que apenas podía caminar.

Aún tenía planeado regresar a la escuela esa misma noche.

Como le había prometido a su compañera de cuarto que le llevaría comida, le pidió temprano a la cocina que le prepararan unas raciones para llevar.

Y para asegurar que la comida llegara en las mejores condiciones, decidió que era mejor no volver demasiado tarde.

Sin embargo, Enzo le solucionó el problema casi de inmediato.

Le pidió a uno de los trabajadores de la casa que le llevara la comida a la escuela de Cecilia.

Ante la abrumadora insistencia de su familia, no tuvo más remedio que quedarse a dormir en la mansión.

De todas formas, ya le había avisado a su compañera.

Estaba segura de que Mireya no se pondría triste en cuanto viera todo el banquete que le había mandado.

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