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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 898

¿A quién no le encantarían unas rosas tan hermosas y deslumbrantes?

Cecilia las tomó y aspiró su aroma. —Huelen increíble.

—Sabía que te gustarían.

Eran unas rosas rojas preciosas, con un tono tan intenso y apasionado que destilaban romance.

Cecilia quiso buscar un florero para acomodarlas y llevárselas a su habitación.

El abuelo Esteban le señaló sin darle mucha importancia un florero que estaba en uno de los estantes decorativos.

Cecilia lo tomó y se fue a arreglar las flores.

Solo Aurora y Davis se quedaron murmurando mientras miraban el objeto.

—Si no me equivoco, ese florero lo compró nuestro tío abuelo en una subasta benéfica. Le costó ocho millones de pesos —comentó Davis.

—Estás en lo correcto —asintió Aurora—. Se dice que en la antigüedad perteneció a un palacio y terminó perdiéndose.

Ella también había asistido a esa subasta benéfica porque su tía la había llevado para que ampliara sus horizontes.

Incluso le habían comprado una bonita joya con un escudo de armas muy detallado.

Aunque no costó tanto como el florero, a Aurora le fascinaba.

—Abuelo Esteban, veo que con Cecilia no le duele para nada soltar el dinero —dijo Davis.

Él era un chico sin filtros; si tenía algo que decir, lo soltaba sin dudarlo.

Esteban respondió restándole importancia: —Al fin y al cabo, es un florero. Lo compré precisamente para ponerle flores.

—Tiene mucha razón, abuelo Esteban.

—Davis, ¿me enteré de que ayer le preparaste unos pastelitos a Cecilia con tus propias manos? —preguntó Esteban.

Aunque Esteban parecía no prestarle mucha atención a nada, en realidad no se le escapaba ningún detalle de la familia.

Todo lo que ocurría durante el banquete pasaba bajo su atenta mirada.

Davis, sorprendido de que su abuelo lo notara, hizo una mueca y respondió: —Pues sí, le hice un pastelito, pero al final se lo comió Zoe.

Esteban levantó un poco la barbilla y le sugirió: —La cocina tiene todo lo necesario. ¿Por qué no le preparas otro?

—Ya tiene bastante tiempo que este viejo no prueba algo hecho por sus nietos. Sé que tienes buenas manos, seguro puedes hacer uno más.

¿Qué pasó con las ganas de bromear de Davis?

—Andan diciendo que es una inútil y que ni siquiera puede resolver un problema tan simple.

—Mi mamá de verdad que solo se busca problemas.

Cecilia no supo qué responder. Estaba claro que la familia Gallegos no tenía ni idea de cómo funcionaban las cosas.

—Dile a tu mamá que no se meta. Es un hecho que Valentina va a presentar la demanda, y Maurino no va a poder salvarse de esta.

En cuanto a los años que pasaría encerrado, eso quedaría en manos de la justicia.

El caso era que Maurino no se iba a librar de pisar la cárcel.

Aurora admitió que no había forma de convencerla de nada.

Al contrario, su madre terminaría diciéndole que era una malagradecida por no apoyar a su propia familia.

En realidad, desde la vez que su madre agarró sus cosas y se las regaló directamente a Ceci, su opinión sobre ella había empeorado bastante.

Aurora sentía una gran decepción hacia su madre.

En cambio, Davis se acercó a ellas y soltó la sopa: —Es que mi tía la sobornó con un regalo.

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