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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1288

—¿Qué no las escuché hace un momento presumir de todo el dinero de la demolición? ¿No que ya eran millonarias?

—¿Acaso con todo ese dineral no deberían contratar a un chofer de primer nivel?

—Un chofer que nunca haya sido el director de una empresa no es un verdadero chofer. Arturo Ortiz sabe hacer de todo; si lo contratan, hasta podría ayudarles con las tareas de la universidad.

Y no era mentira. Incluso con la universidad a la que asistía Renata ahora, no le llegaba a los talones a la educación que Arturo había recibido hace veinte o treinta años.

Decir que Arturo podía darle tutorías a Renata no era ninguna exageración.

Renata forzó una sonrisa, visiblemente incómoda:

—Sí, tenemos dinero, pero eso fue parte de la compensación de mi abuelo.

—No quiero andar despilfarrando el dinero de mis mayores así como así.

—Si el señor Ortiz tiene exigencias tan altas, me temo que por ahora no podré echarle la mano.

Cecilia no se inmutó:

—Tranquila, igual nadie esperaba nada de ti.

Renata se atragantó con sus propias palabras. Tenía razón, Cecilia seguía siendo igual de detestable.

Sin importar la situación, siempre tenía el comentario perfecto para hacerla sentir miserable.

Josefina, parada a un lado, disfrutaba el espectáculo con una sonrisa burlona: —Exacto, exacto, no necesitamos tu caridad.

—Incluso si mi tío nunca más vuelve a trabajar en su vida, jamás le faltará un plato en la mesa.

—Pero ponerlo a trabajar como tu chofer... eso sí que sería rebajarse demasiado.

Leticia, saltando en defensa de Renata, arremetió contra Josefina:

—¿Y a ti quién te metió en esto, Josefina?

—Para andar paseando por SUNNY como si nada, seguro tu familia escondió dinero antes de la quiebra, ¿verdad?

—Si son tan ricos como presumes, ¿por qué no mantienen a su tío en lugar de dejar que busque trabajo?

—¿Qué no acabo de decirlo? —Josefina le lanzó a Leticia una mirada de lástima—. Mi tío no se va a morir de hambre, aunque no trabaje.

—No sé por qué se alteran tanto.

—No creas que la gente no sabe diferenciar entre la verdadera caridad y la simple hipocresía.

Cecilia detuvo a Josefina antes de que la discusión escalara: —Ya dejen de pelear, ¿no venimos a comprar ropa?

—Renata, Leticia, ¿qué modelos les gustaron? Vayan a probárselos de una vez, porque si alguien más se los lleva, se van a quedar sin sus regalitos.

Los rostros de ambas se tensaron.

Capítulo 1288 1

Capítulo 1288 2

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