No fue hasta que el tío Raúl la llamó por teléfono, para preguntarle si quería salir a comer y de paso acordar cuándo regresarían al pueblo, que se levantaron.
—La abuela me estuvo preguntando hace un par de días cuándo vas a venir.
—Ya hablé con la abuela por teléfono, le dije que iría para Fin de Año, pero no estoy segura de qué día exacto.
Explicó Cecilia.
—Hoy en la noche voy para allá, asegúrate de prepararme algo rico, tío —Cecilia nunca se andaba con rodeos con Raúl Ortiz.
Y Raúl tampoco era de los que se hacían del rogar.
Bastaba con recordar cómo la había defendido aquella vez que la mandaron a llamar a la dirección de la escuela para saberlo.
Al escucharla, Raúl aceptó de inmediato.
—Últimamente Jenny no tiene mucho apetito, así que tu visita nos viene de perlas para ver si se anima a comer más.
Además del ambiente alegre que se armaría, Jenny adoraba a Cecilia.
Él también notaba que esas dos compartían secretos de los que él no tenía ni idea.
Sin embargo, Raúl no tenía ninguna intención de husmear.
Para él, mientras su esposa y su sobrina estuvieran bien y no se metieran en problemas, todo era perfecto.
No tenían por qué contarle cada pequeño secreto.
—¿No tiene apetito? Entonces le llevaré algo que le guste mucho.
Cecilia recordaba que la fruta favorita de Jenny era la papaya.
Podría pasar al supermercado a comprar una más tarde.
Josefina, por su parte, sabía perfectamente que esa noche no podría colarse para gorronear comida con Cecilia.
—Para este Fin de Año seguro no podré acompañarte a Villa Ortiz, pero después de ir a visitar a mi abuela materna, me daré una vuelta por allá.
—Recuérdale a la tía que prepare bastante de mis platillos favoritos.
Josefina no tenía ni un pelo de tímida, y su mente ya viajaba a los manjares que había probado a principios de año en Villa Ortiz.
El pollo y el pato criollo, auténticamente de rancho, acompañados de las verduras cosechadas en su propia huerta y los hongos silvestres de la montaña... era un verdadero festín.
Si no fuera porque todavía estaba en la universidad, ya estaría pensando en jubilarse en Villa Ortiz.

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