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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1277

—Podrían, pero no prometo tener tiempo disponible —respondió Cecilia, dejando la respuesta en el aire.

En el fondo, no quería que Charlotte la buscara allá. Las vacaciones eran cortas y solo quería dedicarse a disfrutar de la compañía de las dos abuelas.

Últimamente, la señora Ruiz estaba tapada de trabajo, mientras que doña Lorena Ortiz gozaba de un merecido descanso. Para que no se sintieran solas, Cecilia se la pasaba llamándolas.

Charlotte no captó la indirecta y dio por hecho que Cecilia había aceptado.

Unos días antes de Navidad, Cecilia regresó a Villa Solana. Ese día no pudo ir directo a Villa Ortiz porque Josefina Ortiz pasó a recogerla al aeropuerto.

—¿Ya ves cómo te trato de bien? —presumió Josefina, al volante de un reluciente auto eléctrico—. ¿Qué te parece mi nuevo juguetito? Se ve bastante bien, ¿no?

Cecilia la miró de reojo.

—Está excelente, y muy ecológico.

Josefina estudiaba en la universidad local; un auto eléctrico era la opción más inteligente y económica para moverse. Si la familia Ortiz no hubiera caído en la ruina, no habría tenido que ajustarse tanto el cinturón. Pero tras la quiebra de la empresa, ni Arturo Ortiz ni Héctor Ortiz lograban levantar cabeza.

En cambio, su tío Thiago había conseguido un empleo normal, con un sueldo promedio, pero estable. Él no tenía los aires de grandeza de Arturo; si tocaba trabajar en una oficina, lo hacía sin chistar. Aunque su sueldo no alcanzaba para mantener a todos, iba a trabajar todos los días con una sonrisa. Al final del día, su familia se mantenía a flote gracias a las inversiones que su esposa, la tía Wilma, había hecho en el pasado.

No les faltaba dinero, e incluso Thiago usaba parte de su sueldo para ayudar a Arturo y a Héctor. En el pasado, Thiago solía aprovecharse de la fortuna de su hermano mayor, así que ahora que se invertían los papeles, Wilma se hacía de la vista gorda.

Los jóvenes de la familia habían madurado. Josefina dejó de usar los autos de lujo de su padre y ahora manejaba su modesto auto eléctrico, ahorrando el dinero que le sobraba de su mesada. Thiago y Wilma no podían estar más orgullosos.

Mientras Cecilia se acomodaba en el asiento del copiloto, Miguel Ortiz subía las maletas a la cajuela, bufando por el esfuerzo.

—¿Desde cuándo tu hermano es tan servicial? —preguntó Cecilia, genuinamente sorprendida.

Capítulo 1277 1

Capítulo 1277 2

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