Entrar Via

Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1073

—Doctora Ortiz, si tiene alguna duda, no dude en decirla. —Don Fernando había recuperado la consciencia.

El alivio del dolor le había devuelto un poco de energía.

—Su estado físico es muy delicado; no es seguro que sobreviva a la mesa de operaciones —explicó Cecilia con franqueza.

Justo eso era lo que tenía a Teodoro dudando.

—Ceci tiene razón. Usted mismo conoce el estado de su cuerpo —añadió el anciano médico—.

—Operarlo conlleva un riesgo enorme.

—Si no lo operamos, tal vez viva un poco más, aunque el proceso sea un calvario.

Don Fernando ya había vivido suficiente.

Estaba seguro de que sus viejos compañeros en el más allá ya se estaban impacientando de tanto esperarlo.

De no ser por su preocupación por Roberto, hace tiempo que habría tirado la toalla y rechazado cualquier tratamiento.

Claro, eso de que «solo lo hacía por Roberto» era la versión oficial.

Si en el fondo también trataba de proteger a toda la familia Calvo, era un secreto que solo él conocía.

De todos modos, nadie podría culparlo si en verdad lo hacía por el resto de la familia.

Por muy inútiles que fueran, seguían siendo su propia sangre.

Roberto sería un completo ingenuo si creyera que su bisabuelo sufría únicamente por él.

—Lo voy a pensar —respondió Fernando, aún indeciso.

Cecilia le dedicó una última mirada y se mantuvo en silencio.

Al salir de la habitación, Teodoro llevó a Cecilia a otro consultorio y le mostró el expediente médico detallado de don Fernando.

—Hace rato estábamos contra reloj y no hubo oportunidad —le explicó—. Échale un ojo, estas son las radiografías de su cabeza.

—Además, aquí tienes el registro de su pulso y evolución clínica de todos estos años.

Cecilia no tomó los documentos.

—No creo que sea buena idea que vea esto. Un paciente con el rango de don Fernando debe tener un expediente clasificado.

Había algo más que Cecilia prefirió guardarse: aunque no viera los estudios, ya tenía una idea bastante clara de su diagnóstico.

De todas formas, no sería la cirujana principal, así que revisarlo ahora solo le traería problemas y rumores innecesarios.

Lo más sensato era esperar a que le confirmaran si iba a participar en la cirugía antes de meterse en eso.

—Las urgencias requieren medidas excepcionales —sonrió Teodoro—. Ya llamé a mis superiores para pedir autorización. Solo te lo muestro porque me dieron luz verde.

La acupuntura era una materia obligatoria en la medicina tradicional, pero muy pocos llegaban a ser verdaderos expertos.

Incluso entre las grandes figuras de la medicina tradicional, la mayoría solo se especializaba a fondo en una rama.

La Técnica de las Trece Agujas de los Hernández ya era impresionante de por sí.

Pero las técnicas de la familia Serrano estaban al nivel de las leyendas.

Si Cecilia utilizara la Técnica de las Trece Agujas de los Hernández, seguramente lograría resultados asombrosos en el quirófano.

La lástima era...

—Ya estoy viejo y, por mucho que quiera, mis dedos ya no tienen la agilidad de los jóvenes.

Aunque el pulso de Teodoro seguía siendo firme, los años no pasaban en vano.

Su resistencia física ya no era suficiente para soportar el ritmo de una cirugía extensa.

No era falta de habilidad, sino que el cuerpo ya no le respondía como él quisiera.

Y los demás doctores capaces de lograrlo se contaban con los dedos de una mano.

Sin embargo, todos estaban poniendo su máximo esfuerzo en aprender.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cecilia: De rechazada a soberana