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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1068

Más tarde, Cecilia fue invitada de honor de innumerables figuras poderosas. No solo podía curar a Julia con medicina tradicional, sino que muy probablemente también podría hacerlo con medicina convencional.

Pero no lo había hecho, precisamente para lograr que la familia Adams ofreciera su tecnología por voluntad propia.

Tiempo después, cuando los altos mandos se enteraron del asunto, también elogiaron la inteligencia y rectitud de la joven.

—Sin embargo, solo logré mantenerla viva de momento. Para curar su enfermedad, dudo que exista un método más adecuado que la Técnica de las Trece Agujas de la familia Hernández.

Cecilia aprovechó para darle todo el crédito a Teodoro.

Semejante halago hizo que Teodoro sonriera de oreja a oreja.

—Mi Técnica de las Trece Agujas de la familia Hernández es muchísimo mejor que la acupuntura de los Serrano. Cuando te ofrecí que fueras mi alumna, te pusiste terca y no quisiste.

—Usted no tiene respeto por la memoria de mi maestro, ¿verdad? Quiere robarle a su única alumna ahora que no está. —respondió Cecilia, resignada.

En ese entonces, Teodoro de verdad quería enseñarle la Técnica de las Trece Agujas.

Se le metió esa idea a la cabeza después de verla hacer una sesión de acupuntura.

La Técnica de las Trece Agujas estaba a punto de perderse.

Ninguno de los descendientes de la familia Hernández la había aprendido.

Solo un alumno que Teodoro había aceptado lo logró.

Pero ese alumno era bastante flojo y no se tomaba la profesión en serio.

Por supuesto que Teodoro le había echado el ojo a Cecilia.

Su capacidad de aprendizaje era envidiable.

Lástima que Cecilia no aceptó.

¡Rodrigo también se asustó de que Teodoro le robara a su alumna, así que de inmediato se la llevó lejos!

Teodoro suspiró: —Tu maestro huía como si hubiera robado algo. De no ser por... dudo mucho que te hubiera traído a Viento Claro, ¿verdad?

Rodrigo, al sentir que le quedaba poco tiempo de vida, llevó a su única alumna a visitar uno por uno a sus viejos amigos.

Su primer propósito era pedirles que redactaran una recomendación conjunta para que Cecilia pudiera presentar el examen de su licencia médica por adelantado.

El segundo era que, una vez que él falleciera, cuidaran de ella.

Aunque sabía perfectamente que con el talento que tenía Cecilia, no necesitaba que nadie la cuidara.

Pero como ya no estaría, lo menos que quería era que alguien se pasara de listo con su estudiante.

Por la salud de su hermana, ¿qué importaba si tenían que quedarse a vivir un par de años?

—¿Y si resulta que necesitan diez años, o tal vez más?

Como Teodoro acompañaba seguido a los altos funcionarios al extranjero, claro que entendía a la perfección otros idiomas.

Se dirigió directamente a Luis.

Luis lo pensó por apenas un segundo: —Mientras Julia se mantenga con vida, no le veo ningún problema.

Teodoro seguía dudando porque realmente no sabía si tendría el tiempo para dedicarse a eso.

Él mismo le había tomado el pulso a Julia y su caso era sumamente complejo.

Con razón la medicina convencional no había podido erradicar el problema de raíz.

Justo en ese momento, el celular de Teodoro empezó a sonar.

Su expresión cambió drásticamente: —Hablaremos de esto en otro momento. Me surgió una urgencia.

Mientras contestaba, miró a Cecilia: —Ceci, acompáñame.

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