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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 539

Si me esfuerzo, si cedo un poco, si trago mi orgullo, todo volverá a ser como antes, se decía a sí misma.

Pero la realidad era que Enzo la trataba con más crueldad de la que jamás usó con Gabriela.

¡Y todo porque ella no estaba dispuesta a agachar la cabeza como lo hacía su ex!

¡Todo porque se atrevió a luchar por lo suyo!

¿Por qué me hace esto? ¡¿Por qué?!

—Señorita Sosa... —murmuró una secretaria, acercándose con cautela.

—¡Llámame señora! —rugió Jimena, girándose de golpe. Su grito resonó por todo el cuarto piso.

La secretaria palideció de terror y agitó las manos, pidiéndole que bajara la voz. Si interrumpían la reunión con los directivos, rodarían cabezas.

—¡S-señora! —se corrigió la empleada, mientras las demás se acercaban, mirándola con recelo—. Señora, por favor, es mejor que se retire por su propio pie. Si sube seguridad...

Será un escándalo espantoso, pensó la secretaria. Si Enzo había ordenado llamar a seguridad, ellas tenían que hacerlo. Pero si los guardias realmente la sacaban a rastras, Jimena perdería lo poco que le quedaba de dignidad.

En toda la historia de Tecnologías Heraldo, nadie había sido expulsado a la fuerza. Que la primera en sufrir esa humillación fuera la esposa del presidente era demasiado lamentable.

Jimena, por supuesto, lo sabía. No iba a permitir que la echaran a empujones. Tragándose la bilis y con los ojos llorosos, le lanzó una mirada asesina a las secretarias y caminó sola hacia el ascensor.

Mientras esperaba, clavó los ojos en la puerta cerrada de la sala de juntas. Una rabia homicida se apoderó de ella.

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