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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 537

Luego, Jimena se acercó al equipo del instituto. Paseó su mirada altiva por cada uno de los miembros del grupo de inspección, hasta clavarla en Gabriela Aranda.

—Gabriela, cuánto tiempo sin vernos.

Todos los presentes llamaban a Gabriela "Consultora Aranda" con sumo respeto. Ese simple uso del nombre de pila por parte de Jimena fue un intento descarado de rebajar su autoridad.

Al ver la reacción de los demás, Jimena continuó:

—La verdad, nunca imaginé que serías tú quien liderara la inspección esta vez. Pensé que preferirías mantenerte al margen por el conflicto de intereses. Ya sabes, considerando que...

—¡Jimena Sosa! ¡Ya basta!

Al ver que Jimena tenía el descaro de provocar a Gabriela en su cara, Enzo perdió los estribos. Se adelantó, la agarró del brazo y tiró de ella hacia atrás con brusquedad.

El jalón repentino hizo que Jimena perdiera el equilibrio. Retrocedió a tropezones hasta estrellarse contra la pared. El impacto hizo que se le cayeran el sombrero y la peluca al mismo tiempo.

De repente, su cabello trasquilado y la espantosa cicatriz que bajaba desde la frente hasta la cuenca del ojo quedaron expuestos a la vista de todos.

—¡Ah! —gritó Jimena, horrorizada. Se agachó torpemente para recoger sus cosas, intentando ponerse la peluca y el sombrero con manos temblorosas. Pero los nervios la traicionaron, y entre los murmullos ahogados de asombro de los presentes, las lágrimas de pura desesperación comenzaron a brotar de sus ojos.

Gabriela miró la hora, con el ceño fruncido.

—Director Jara, le sugiero que resuelva sus problemas familiares cuanto antes. Nuestro tiempo es limitado. Lo esperaremos en la sala de juntas.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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