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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 531

Gabriela jamás debió haber pasado por ese infierno de acusaciones y maltratos durante siete largos años. Era él, Daniel, quien tendría que haber estado en su lugar, sufriendo aquella pesadilla.

¿Y qué había hecho él durante todo ese tiempo?

Se había erigido como el juez moral de la historia. Creyéndose del lado de la justicia, se había dedicado a humillarla y hacerla sentir menos, mientras alababa a Jimena como si fuera una santa.

Las noches se habían vuelto una tortura. Cada vez que el recuerdo lo asaltaba, daba vueltas en la cama, asqueado consigo mismo, hasta el punto de querer golpearse en la cara.

Esta angustia se había vuelto insoportable desde que finalmente reconoció lo que su corazón intentaba ocultarle: estaba perdidamente enamorado de ella.

Pero era un amor que debía llevarse a la tumba. No podía confesárselo a nadie; ella había sido la esposa de su mejor amigo.

En un intento desesperado por redimirse, había movido cielo, mar y tierra, usando todos sus contactos en las sombras para encontrar a la hija desaparecida de Gabriela.

Sabía que Enzo también la buscaba incansablemente. Daniel quería encontrar a la niña primero, para demostrarle a Gabriela de lo que era capaz, para probarle que él valía la pena.

Pero hasta el día de hoy, sus esfuerzos habían sido en vano.

La idea de verla esta mañana lo tenía hecho un manojo de nervios. Llevaba desde la noche anterior ensayando en su cabeza qué le diría en el instante en que cruzaran miradas.

De pie junto a la entrada, Daniel parecía una estatua, esperando con el corazón en la garganta la aparición de la mujer que no lo dejaba dormir.

Soltó una risa amarga y silenciosa.

*Daniel, estás frito. Caíste redondito. Acéptalo de una buena vez.*

El karma existía, y él estaba pagando cada una de sus equivocaciones con intereses.

Mientras cada uno libraba sus propias batallas internas, tres vehículos oscuros se detuvieron con precisión militar frente a la entrada principal de la empresa.

—¡Ya llegaron! —anunció uno de los ingenieros, rompiendo el silencio.

Las pupilas de Enzo se contrayeron. Fue el primero en dar un paso al frente.

Daniel no se quedó atrás, y Camilo junto a su equipo lo siguieron de cerca. Los ejecutivos de Heraldo cerraban la comitiva de bienvenida.

Capítulo 531 1

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