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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 414

Al verlo, Gabriela parpadeó perpleja. Un recuerdo borroso se abrió paso en su mente.

Recordaba que el día anterior, justo cuando se desmayaba, Rocco había aparecido. Pero como había perdido totalmente el control de sus emociones y su mente estaba nublada, no recordaba en absoluto qué había dicho ni cómo había llegado al Hospital Central de Puerto Serena.

Aún así, era evidente que él la había traído.

—Gracias —dijo, recuperando ese tono de cortesía distante que solía usar con él.

Los ojos del hombre se oscurecieron ligeramente.

—No hay de qué.

Luego, como si quisiera justificar su presencia en la casa de Doña Gloria, añadió:

—Ayer estuve ahí porque Damián ha estado ayudando a buscar a la niña. Siguió unas pistas que lo llevaron a esa casa. Después de todo, que una niña desaparezca es un asunto delicado. No te estaba siguiendo, no vayas a pensar cosas raras. Además, fue Damián quien decidió ayudar con la búsqueda, yo no tengo nada que ver.

Fuera de la habitación, Damián estornudó ruidosamente.

En ese momento, entró una enfermera y al ver a todos reunidos, dijo amablemente:

—Señores, ¿podrían darnos un momento? La paciente acaba de despertar y necesito asearla.

Los tres hombres asintieron y salieron del cuarto de inmediato. La enfermera cerró la puerta, corrió las cortinas y se acercó con una cálida sonrisa.

—Señorita, vamos a asearla un poco y a cambiarle la ropa.

Gabriela agitó las manos.

—No es necesario, yo puedo hacerlo sola.

—Tranquila, para eso me contrataron. Fui yo quien le cambió la ropa anoche —explicó la mujer.

Gabriela bajó la vista y notó que llevaba ropa limpia. Al intentar levantarse, la enfermera la detuvo con suavidad.

—Acuéstese y no se mueva. El doctor dijo que necesita reposo, deje que yo me encargue.

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