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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 293

¡Solo quedaba un cartón y Fabián se lo había tomado!

Fabián se relamió los labios frente a Mateo, miró el envase vacío que el otro niño sostenía y se encogió de hombros.

—Es solo un poco de leche, ya me la tomé. Ahora esta también es mi casa y puedo tomar lo que me dé la gana.

—¡Esa era mi leche con chocolate! ¡Nadie más puede tomarla! ¡Devuélvemela! —Mateo estaba furioso. Desde su robot favorito hasta su leche especial, Fabián le estaba arruinando todo.

—Ya me la tomé, ¿cómo quieres que te la devuelva? ¿Acaso quieres que la vomite para dártela? —Fabián se echó a reír, contrastando drásticamente con la desesperación de Mateo.

Esa actitud descarada y burlona fue la gota que colmó el vaso para el niño.

Cegado por la ira, Mateo le arrojó el cartón vacío directo a la cara.

—¡Eres un ratero! ¡Te odio!

Yolanda, la niñera, escuchó los gritos desde su habitación en la planta baja.

Salió a ver qué ocurría y, al entrar a la cocina, presenció el momento exacto en que Mateo le tiraba el envase a Fabián mientras le gritaba.

El borde de cartón duro golpeó a Fabián justo en la frente.

—¡Ay, Dios mío! ¡Mis niños! ¿Qué hacen en la cocina a estas horas de la madrugada? —exclamó Yolanda, apresurándose hacia ellos.

Justo en ese instante, Fabián comenzó a llorar a mares.

Con lágrimas en los ojos, luciendo como una criatura indefensa y aterrorizada, miró a la mujer y sollozó:

—Señora Yolanda... tenía mucha sed y bajé por agua. No sabía que esa leche era de Mateo. Cuando vio que me la había tomado, se enojó muchísimo y me obligó a vomitarla...

Mateo, con los ojos inyectados en sangre, lo señaló con rabia.

—¡Es un mentiroso!

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