A su lado, Fabián seguía llorando en voz baja, con un tono lleno de falsa aflicción.
—Mañana usaré mi propio dinero para comprarle a Mateo toda la leche con chocolate que quiera...
Al ver la supuesta madurez de Fabián, Yolanda suspiró con lástima, lo tomó en brazos y se dirigió a Mateo.
—Niño Mateo, ya deje de hacer berrinches y vuelva a su cuarto. Mañana hay que madrugar.
Dicho esto, salió de la cocina cargando a Fabián, consolándolo en voz baja mientras caminaban por el pasillo.
Mateo se quedó petrificado, viendo cómo la mujer se llevaba al otro niño.
Un nudo asfixiante se instaló en su garganta. Él sabía perfectamente que no se trataba solo de un cartón de leche, pero a su corta edad no encontraba las palabras para explicar la inmensa tristeza que lo embargaba.
En ese momento, lo único que quería era que alguien lo abrazara. Que alguien lo consolara.
Igual que Yolanda había hecho con Fabián...
—Tía Jime...
Mateo pensó en Jimena. Su tía Jime seguro lo entendería y lo abrazaría.
Animado por esa idea, corrió hacia el piso de arriba, subiendo las escaleras lo más rápido que pudo.
Llegó frente a la habitación de Jimena y tocó a la puerta, igual que solía hacerlo antes.
—Tía Jime... Tía Jime...
Se sentía tan triste, tan solo. Solo necesitaba el abrazo de su tía Jime.
Antes, siempre que él llamaba, ella abría la puerta de inmediato y lo recibía con los brazos abiertos.
Pero esta vez, aunque golpeó varias veces, la puerta de madera permaneció cerrada. Nadie salió.
Mateo se secó las lágrimas que ya resbalaban por sus mejillas e intentó girar el pomo, pero estaba bloqueado.
Se dio cuenta de que habían cerrado con llave por dentro. No podía entrar.
—Tía Jime... —llamó un par de veces más, golpeando con sus pequeños puños.
El silencio fue su única respuesta.
De pie en el pasillo oscuro, el pánico comenzó a invadirlo.
¿Por qué la tía Jime lo ignoraba?
¿Por qué Yolanda ya no le creía?
Fabián le había robado su leche. La leche que su mamá le daba para alejar sus pesadillas...
Mamá...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera