Entrar Via

Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 198

Al ver la reacción de la familia Jara, Jimena frunció el ceño con severidad.

—¡Fabián! Mateo es nuestro invitado, ¿no te dije que lo trataras bien?

Fabián, que era un poco más bajito que Mateo, temblaba con cada sollozo.

—Yo lo traté bien... dejé que se subiera a mi juguete... y me dijo... que en su casa tiene uno eléctrico y que el mío no servía... Yo le dije... "si no te gusta, no juegues, vamos a hacer otra cosa"... pero no quiso, y me empujó...

Los rostros de los Jara cambiaron al escuchar la historia de Fabián.

Era cierto que Mateo tenía un caballito eléctrico. De hecho, tenía varios, unos en su departamento y otros en la casona principal.

Siendo la primera vez que los niños se veían, la única forma de que Fabián supiera ese detalle era si Mateo se lo había dicho con actitud presuntuosa.

—¡Estás mintiendo! —le reclamó Jimena a su hermano, sin dejar de mirarlo con furia—. Dices que Mateo te empujó, pero ¿entonces por qué se cayó él también?

Viviana, al ver que Jimena no defendía ciegamente a su hermano sino que tomaba partido por Mateo, sintió que había elegido a la nuera perfecta.

Ante el regaño, Fabián soltó un llanto aún más lastimero. Se secó las lágrimas con el brazo, dejando a la vista de todos los adultos la herida sangrante en su codo.

—Él se cayó solo...

Al oír esa mentira, Mateo abrió los ojos de par en par, furioso como un pequeño león acorralado. Señaló a Fabián y gritó a todo pulmón:

—¡Mentiroso! ¡Tú me empujaste!

Fabián, fingiendo terror, retrocedió varios pasos y se escondió detrás de las piernas de Liliana.

—Yo no fui... Me empujaste tan fuerte que perdiste el equilibrio en el caballito y por eso te caíste... Yo nunca te toqué...

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera