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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 177

Dicho esto, Gabriela se bebió la copa de un solo trago.

En realidad no le gustaba beber, pero sabía hacerlo. Y esa copa en particular, tenía que tomarla.

Rocco la observó vaciar el vaso, y su mirada se oscureció un poco más.

Los investigadores, al escuchar las humildes palabras de Gabriela, relajaron sus expresiones ofendidas. El disgusto inicial comenzó a disiparse.

De inmediato, la voz de Gabriela volvió a resonar en la sala.

—Pero dejando eso a un lado, aunque soy joven, no soy una novata ingenua que ignora cómo funciona el mundo —su tono se tornó súbitamente firme y autoritario—. Como máxima responsable del centro de investigación, espero que mi equipo de investigadores trabaje en armonía. No toleraré puñaladas por la espalda ni jugadas sucias. Al fin y al cabo, todos formamos parte del Instituto de Investigación Aranda. Si a uno le va bien, a todos nos va bien; si el instituto cae, caemos todos. Creo que todos aquí entienden perfectamente lo que quiero decir.

Los veteranos se quedaron paralizados, sin entender por qué la directora acababa de lanzarles ese discurso.

¿Acaso estaba insinuando que alguien entre ellos estaba jugando sucio?

Fue entonces cuando los más astutos ataron cabos, recordando al imprudente periodista que había intentado humillar a Gabriela indagando sobre su vida privada durante la conferencia.

Antes del evento, se les había advertido estrictamente a todos los reporteros que no hicieran preguntas ajenas al tema central.

Y aun así, ese individuo se atrevió a atacarla en público, claramente con la intención de destruir su imagen frente a los medios.

Si Gabriela no hubiera mantenido la compostura para voltear la situación a su favor, en este momento sería el hazmerreír de las noticias.

Al principio, pensaron que el reportero solo buscaba un titular escandaloso, pero pensándolo bien, ¿cómo iba a saber un periodista cualquiera que ella tenía años fuera del mercado laboral?

La única explicación lógica era que alguien desde adentro le hubiera filtrado esa información.

Con esto en mente, los investigadores comenzaron a mirarse de reojo, intentando descifrar quién de ellos había caído tan bajo como para traicionar al equipo.

Al ver que su sutil advertencia había calado hondo, Gabriela recuperó su cálida sonrisa.

—De todas formas, sé que todos deseamos que el instituto siga creciendo y mejorando. —Mientras hablaba, se sirvió otra copa—. Brindo por ustedes. ¡Dejemos el trabajo de lado por hoy, a comer y disfrutar!

Al escucharla, todos se levantaron complacidos y alzaron sus copas para corresponder el brindis con gran entusiasmo.

Gabriela giró su cuerpo y chocó su copa suavemente con la de Hugo.

—Hugo, te has esforzado muchísimo últimamente.

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