Entrar Via

Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 175

No podía creer que, sin él estar presente, Gabriela hubiera logrado tramitar el divorcio por sí sola.

¡Eso iba en contra de las reglas!

Pero los resultados de su investigación fueron contundentes: los papeles de divorcio eran reales y tenían total validez legal.

En otras palabras, desde el día en que se emitió el documento, él y Gabriela ya no eran marido y mujer.

Por eso, en cuanto comprobó la verdad, su primer instinto fue ir al instituto a buscarla para exigirle una explicación.

Pero ni siquiera logró pasar de la puerta de seguridad.

Daniel examinó los papeles con detenimiento antes de cerrarlos y devolvérselos a Enzo.

—La verdad, es mejor que se hayan divorciado. Ustedes nunca hicieron buena pareja. Si te casaste con ella en primer lugar, fue por responsabilidad. Nunca la amaste, y si ahora ella está dispuesta a irse, considéralo una liberación.

La mano con la que Enzo sostenía el cigarrillo tembló ligeramente, y frunció el ceño.

—Fue ella quien usó artimañas bajas para meterse en mi cama, ¿con qué derecho me pide el divorcio ahora?

La expresión de Daniel cambió. Pensó que Enzo solo estaba dolido en su orgullo, así que le palmeó el hombro.

—Déjalo ir. Ya están divorciados, que el pasado se quede en el pasado. O tal vez... —Daniel lo observó de reojo—. ¿No será que no quieres dejarla ir? ¿Que no querías el divorcio porque te enamoraste de ella?

La mano de Enzo se detuvo a medio camino. El humo del cigarrillo ascendió entre sus dedos, ocultando la expresión de su rostro, seguido de un largo e incómodo silencio.

Antes de que Daniel se lo preguntara, jamás se había planteado esa posibilidad.

Desde su perspectiva, no había necesidad de pensarlo. Le bastaba con saber que Gabriela lo amaba con devoción.

Durante años, se había acostumbrado a la forma en que ella dependía de él, lo cuidaba, lo adulaba y se preocupaba por él. Para Enzo, todo eso era su derecho absoluto.

Nunca sintió la necesidad de considerar los sentimientos ni las emociones de Gabriela. En su mente, desde el momento en que ella jugó sucio para obligarlo a casarse, estaba destinada a soportar todo lo que viniera con ello.

Enzo se llevó el cigarrillo a los labios de nuevo. Entre la niebla de humo, miró el documento en su otra mano.

Si ella fue quien cometió el error desde el principio, ¿qué derecho tenía a ser la primera en irse?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera