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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 166

Cuando Enzo llegó a casa, Yolanda estaba en la cocina acomodando los ingredientes para la cena.

Sobre la isla había una montaña de cosas, y Yolanda, con mucha paciencia, las iba ordenando una por una.

—Yolanda, ¿qué estás haciendo? —preguntó Enzo.

Al escuchar su voz, Yolanda soltó lo que tenía en las manos y se acercó a recibirlo.

—La señorita Jimena me dijo esta mañana que tenía antojo de la sopa de la otra vez, así que estoy preparando los ingredientes.

Enzo echó un vistazo a la isla casi abarrotada y frunció el ceño con sorpresa.

—Es solo una sopa, ¿es necesario tanto alboroto?

Yolanda sonrió.

—Claro que sí. Y esto es solo la preparación. El proceso de cocción es lo verdaderamente complicado.

Al escuchar eso, Enzo sintió una punzada de culpa.

—Siento mucho el trabajo extra, Yolanda.

—No es ningún problema, señor, es mi trabajo —dijo ella con una sonrisa cálida—. Los que de verdad se esfuerzan son usted y la señorita Jimena. Especialmente ella, la he notado muy demacrada estos días. Le hace falta una buena sopa para reponer fuerzas.

Recordando el episodio de hipoglucemia que la tenía en el hospital, Enzo asintió.

—Sí, hay que cuidarla bien. Hoy se desmayó por una bajada de azúcar y todavía está en observación en el hospital.

El rostro de Yolanda se llenó de pánico.

—¡Ay, Dios mío! ¿La señorita Jimena está bien? ¿Necesita que vaya al hospital a cuidarla?

—Tranquila, ya recuperó el conocimiento. En un rato, cuando termine la observación, iré a buscarla.

Yolanda suspiró aliviada, aunque su rostro seguía reflejando preocupación.

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