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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 165

Al principio, Gabriela había pensado esperar al fin de semana, buscar un momento libre y entregarle las tarjetas en persona. Después de todo, se trataba de un asunto de dinero.

Pero tras el bochornoso espectáculo en la conferencia y el cóctel, se le quitaron todas las ganas de volver a tener contacto con Enzo fuera de lo estrictamente laboral.

Aunque jamás había usado esas tarjetas y no tenía idea de cuál era el límite de crédito, sabía que el dinero siempre traía problemas. Así que se aseguró de envolverlas muy bien antes de entregárselas al mensajero.

Al ver al chico llevarse el paquete, Gabriela soltó un largo suspiro de alivio.

Con eso, por fin cortaba de raíz cualquier vínculo con Enzo Jara.

¡De ahora en adelante, lo que pasara con su vida le tenía sin cuidado!

En cuanto a Mateo, él seguía siendo su hijo y, como madre, nunca se desentendería de su responsabilidad, siempre y cuando el niño la necesitara.

Pero, considerando lo obsesionado que estaba el niño con Jimena, lo más probable era que ya no sintiera la falta de su verdadera madre.

Aunque pensar en eso le daba una punzada en el corazón, el dolor ya no la consumía como antes. Podía soportarlo, y llenaría ese vacío enfocándose en sus metas.

Sabía que, con el tiempo, todo ese asunto quedaría en el pasado.

Ella, Gabriela Aranda, ¡jamás miraría hacia atrás!

...

En el hospital, Enzo estaba sentado junto a la cama de Jimena, pero su mente no lograba espantar la imagen de Gabriela.

La fría indiferencia con la que lo trató.

Esa actitud estrictamente profesional.

La imagen de ella junto a Rocco Salinas.

Todo eso le provocaba una ansiedad y una irritación insoportables.

—Enzo... —Jimena se mordió el labio, con los ojos llenos de culpa—. Perdóname, no sé por qué me desmayé de repente.

—¿Mhm? —La voz de Jimena lo sacó de sus pensamientos. Enzo parpadeó y la miró con suavidad—. No te preocupes, no te culpes por eso. El doctor dijo que fue solo una bajada de azúcar. En cuanto termine la observación, te darán el alta.

La clara distracción de Enzo no pasó desapercibida para Jimena. Al segundo siguiente, sus ojos se llenaron de lágrimas y dijo con voz temblorosa:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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