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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 56

Se levantó temprano, ajustó su agenda de trabajo y se dirigió directamente al hospital.

————

En el hospital.

Vilma se despertó, desayunó con su hijo y, al ver que se hacía tarde, se preparó para salir.

Había pedido un permiso de dos horas en su departamento para ir primero al registro civil a tramitar el divorcio y luego volver a la oficina.

Después de abrazar a su hijo para despedirse, su teléfono sonó justo cuando estaba a punto de salir de la habitación.

Al ver quién llamaba, una expresión de disgusto cruzó su rostro. Era su madre.

No necesitaba contestar para saber de qué se trataba. Seguramente era para presionarla por el dinero.

—Hola, mamá…

—Vilma, ya han pasado dos o tres días, ¿cuándo vas a conseguir el dinero para sacar a Jacob? ¿Nos estás engañando?

Tal como lo esperaba, Uliana llamaba para exigir el dinero. No mostró ni una pizca de preocupación por su hija, ni mencionó a su nieto enfermo.

Vilma no le dijo que conseguiría el dinero ese mismo día, simplemente respondió mientras caminaba hacia la puerta:

—Estoy haciendo todo lo posible por encontrar una solución.

—No me importa cómo lo hagas, pero hoy mismo tienes que conseguir el dinero. Si no, no me quedará más remedio que traerme a Nereo de vuelta. Cuando traigas el dinero, podrás llevártelo.

Uliana estaba desesperada y no dudó en usar a su nieto enfermo como amenaza.

Al oír esto, el rencor en el corazón de Vilma estalló.

—¡Mamá! ¡Yo también soy tu hija de sangre! ¿No crees que es demasiado injusto ser tan parcial? Ya te dije que lo haría lo antes posible…

Cuestionó con voz contenida, llena de dolor e ira. No había terminado de hablar cuando salió por la puerta y, al levantar la vista, vio a alguien de pie frente a ella.

Era Palmiro.

Fue tan inesperado que se quedó mirando su figura alta y distinguida, olvidándose por un momento de que estaba en una llamada.

—¿Abogado Carmona? —lo saludó, sorprendida.

El apuesto rostro de Palmiro se mantuvo sereno, rodeado de un aura fría y distante.

Él asintió y le hizo un gesto con la mirada.

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