—Todavía estoy en el hospital —dijo Facundo con voz cansada—. ¿No te dije en la mañana? A mi papá le dio un infarto agudo y lo están operando.
—¿Y cómo está ahora? —preguntó Nélida.
—Llegamos a tiempo, así que está fuera de peligro. Pero está muy alterado y el doctor dijo que no puede recibir ninguna impresión fuerte, o podría sufrir una insuficiencia cardíaca y eso sí sería grave.
Nélida estaba al tanto de lo que había pasado durante el día.
—¡Todo esto es culpa de esa zorra! —dijo con rencor—. No solo te difamó, sino que también provocó que tu padre terminara en el hospital. ¿Cómo pudiste fijarte en una arpía como esa?
Facundo estaba de mal humor. Él también odiaba a Vilma.
La odiaba por haber aireado su mayor humillación y por haber convertido su vida en un completo desastre.
Pero al escuchar la pregunta de Nélida, sus sentimientos se volvieron extrañamente complejos.
—Cuando terminaste conmigo tan abruptamente, me destrozaste. Empecé a salir con ella solo para intentar olvidarte.
Facundo lo dijo como si no hubiera tenido otra opción, como si fuera la víctima.
No se daba cuenta de lo inmoral de su acción, de que básicamente había utilizado a Vilma y jugado con sus sentimientos.
Nélida se quedó helada. No esperaba esa respuesta. Tras un momento de duda, suavizó la voz.
—Fue mi culpa… Pero en ese momento no tuve elección. Tenía que hacerlo para salvar a mi mamá.
Habían pasado varios años. Discutir sobre quién tuvo la culpa ya no tenía sentido.
Facundo no respondió a eso, simplemente dijo:
—Duérmete ya. No voy a volver esta noche, tengo que quedarme a cuidarlo.
—¿Y qué hay de nuestro plan para mañana en la mañana? —preguntó Nélida de inmediato.
No podía esperar ni un segundo más. Solo quería que se divorciara de Vilma ya.
—Me costó mucho convencer a Vilma. Podemos conseguir tu libertad por un precio mínimo. Si perdemos esta oportunidad, quién sabe si después nos pide una fortuna…
—No te preocupes, mañana nos divorciamos sin falta —la interrumpió Facundo, con el rostro sombrío y una expresión feroz.
Recordaba las escenas de ese día, y sus entrañas se retorcían con la humillación extrema de haber sido expuesto por Vilma.

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