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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 304

Había mucha gente en la cafetería, y la repentina escena de Facundo atrajo la atención de todos los clientes de los alrededores.

Vilma, con el rostro serio, intentó soltarse de su agarre con fuerza, pero no pudo liberarse de su mano.

—¡Facundo, no me obligues a abofetearte! —advirtió Vilma en voz baja.

Pero a Facundo pareció no importarle.

No solo no le importó, sino que tomó la mano de Vilma y se la llevó a su propia mejilla para golpearse con fuerza.

—Vilma, golpéame, golpéame fuerte. Fui yo quien te lastimó, yo te fallé. Mientras me perdones, haré lo que sea.

—Facundo, suéltame. Ahora mismo me das asco, ¿cómo podría volver a casarme contigo?

Con una expresión de repugnancia, Vilma luchaba sin cesar, pero Facundo la sujetaba con firmeza, guiando la mano de ella hacia su propio rostro.

Los clientes de alrededor comenzaron a murmurar: «Qué mujer tan cruel. Su esposo se está humillando para que vuelvan y a ella no le importa en lo más mínimo».

Sin embargo, una clienta replicó: «Se nota que el hombre cometió un error y por eso se divorciaron. Ahora que se arrepiente, viene a fingir que quiere volver. ¿Por qué las mujeres tienen que aceptar las disculpas de los hombres?».

Al escuchar eso, Vilma asintió para sus adentros y le dijo a Facundo:

—¿Ves? Hasta un desconocido puede ver a través de ti. ¿Crees que yo te voy a creer?

—¡Vilma, puedes creerme! Esta vez me he reformado por completo —insistió Facundo, sin soltarla.

Vilma forcejeó hasta que su muñeca se enrojeció, pero no pudo liberarse. Enfurecida, tomó una taza de café de una mesa cercana y se la arrojó a la cara.

Se escuchó un grito ahogado entre los presentes, seguido de un murmullo aún más fuerte.

Facundo, quemado, se echó hacia atrás por instinto, aflojando su agarre.

Vilma aprovechó la oportunidad para irse.

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