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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 289

¿Seis y cuarto? ¿Tan temprano? —preguntó Vilma, sorprendida.

—Sí, de aquí a la estación de tren es una hora de camino. Es mejor salir temprano para evitar el tráfico y no arriesgarnos a perderlo.

Vilma hizo cuentas y no pudo evitar quejarse: —Entonces solo podré dormir cuatro horas. Mis ojeras van a parecer de verdad las de un panda.

Se rio de sí misma.

—No te preocupes, a mí no me importa —la consoló Palmiro con una sonrisa, de buen humor—. Mañana puedes dormir en el tren. Los asientos de clase ejecutiva son muy espaciosos.

No quedaba de otra. Lo importante era volver a casa.

Vilma lo miró, y con un tono de preocupación, dijo: —Bueno, ya me subo. Tú también deberías irte a descansar. Ha sido un día muy largo para ti.

Palmiro le apretó la mano. —Qué considerado de tu parte. Me gusta.

Ella lo miró de reojo, demasiado tímida para responder. Abrió la puerta y bajó del coche.

Iker, al oír la puerta abrirse, se giró de inmediato y saludó a Vilma con una sonrisa.

Vilma, con la cara completamente roja, se despidió a toda prisa: —Gracias por todo, Iker —y entró rápidamente al hotel.

Mientras pasaba por la recepción hacia los elevadores, Vilma sintió claramente la mirada extraña del personal sobre ella. Seguramente pensaban que era una de esas chicas que salen con hombres ricos.

Bajó la cabeza y aceleró el paso, maldiciendo en silencio a Palmiro.

Al abrir la puerta de su habitación, lo hizo con mucho cuidado.

Para su sorpresa, al entrar, vio que Gema seguía jugando videojuegos.

Se quedó atónita. —¡Son las dos de la mañana! ¿Todavía no te duermes?

Gema bostezó y respondió con voz somnolienta: —Ya me iba a dormir. Pensé que no volverías esta noche.

—Claro que no, en cuanto terminamos de cenar, regresé.

—Je, je, entonces parece que no te gustó —bromeó Gema con una sonrisa pícara.

Vilma simplemente sonrió, sin decir nada.

Sí que le había gustado, pero él era un caballero, no un libertino.

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