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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 283

Además, Palmiro tenía una lengua viperina. Era capaz de soltarle un comentario como: «Vaya, hasta te arreglaste para verme». Si eso pasaba, se moriría de la vergüenza.

Por eso, el maquillaje tenía que ser sutil.

Debía hacerla lucir mejor, más bonita, pero sin que pareciera que se había esforzado demasiado.

Después de un rato, Vilma salió de su habitación.

Gema la miró con curiosidad. —¿Y eso? Pensé que te harías un maquillaje ahumado de femme fatale. ¿Por qué tan natural?

Vilma, un poco avergonzada, explicó: —No he dormido bien estos días, tengo la piel opaca y me veo cansada. Solo quería darme una manita de gato.

Gema volvió su atención al celular y dijo con desenfado: —Ay, no tienes que explicar nada, ya me sé la historia. Estás divorciada, es normal que salgas con alguien. Tú relájate y disfruta, sin pena.

Vilma pensó para sí misma que, en efecto, las solteras veían las cosas con más claridad.

—Oye, ¿vas a volver en la noche? —preguntó Gema de repente.

La cara de Vilma se tensó y tartamudeó.

La verdad es que no lo sabía. Palmiro no le había dicho cuáles eran los planes para la noche.

—¡Ok! Entendido, entendido. Tú…

—No, no, claro que voy a volver. No te hagas ideas —la interrumpió Vilma rápidamente.

—Ah… —dijo Gema con una sonrisa pícara—. Ya veo. Vas a evaluar la situación en persona, ¿no? Si no te convence, te regresas. Pero si te gusta…

—¡Gema, de verdad lo estás malinterpretando! Es solo un amigo, no es el tipo de relación que te imaginas.

Vilma temía que Gema, con su lengua larga, fuera a soltar chismes entre sus colegas en la oficina y arruinara su reputación.

Pero antes de que pudiera terminar de explicarse, su celular sonó.

*¿Tan rápido?*

Vilma se sorprendió. Tomó el celular y, efectivamente, era él.

¿No había dicho que tardaría cuarenta minutos? Apenas habían pasado treinta.

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