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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 249

Después de todo, según Nélida, Facundo estaba ahogado en deudas, con las tarjetas de crédito al límite.

Y con Jenaro ingresando al hospital en esas circunstancias, el rescate seguramente requeriría una gran suma de dinero.

Palmiro asintió:

—Contesta. Si solo quiere dinero, préstaselo, pero que te firme un pagaré.

Palmiro podía ser implacable, pero cuando una vida estaba en juego, mostraba su lado humano.

Vilma lo miró con cierta sorpresa.

Pero, pensándolo bien, tenía sentido.

Con la fortuna de Palmiro, el dinero era lo de menos. Ante una vida en peligro, seguramente dejaría de lado rencores y disputas.

Vilma contestó la llamada:

—Dime…

La voz de Facundo al otro lado sonaba urgente, casi temblorosa:

—Vilma, mi papá tuvo una hemorragia cerebral. Está en estado crítico, los médicos dicen que necesita una craneotomía y tenemos que pagar un depósito de cincuenta mil. ¿Podrías… podrías prestarme algo de dinero?

Vilma, al escuchar su tono sumiso, reflexionó un par de segundos, recordando el consejo de Palmiro.

—Te puedo prestar el dinero, pero fírmame un pagaré.

Esos cincuenta mil seguramente eran solo el principio. Si el hombre quedaba en cuidados intensivos, los gastos serían un pozo sin fondo.

Vilma no quería darle la falsa impresión de que podía pedirle dinero sin parar.

Hacerle firmar un pagaré, aunque luego no le cobrara la deuda, le daba a ella el control.

Y si en algún momento Facundo volvía a buscarse problemas, tendría un as bajo la manga para controlarlo.

Pero, para su sorpresa, apenas terminó de hablar, Facundo estalló de furia:

—¡Vilma! ¿Es que no tienes corazón? ¡Mi padre también fue tu padre! Ahora que está entre la vida y la muerte, te pido prestados unos miles, ¿y todavía me exiges un pagaré?

El grito repentino casi le reventó los tímpanos, y Vilma tuvo que alejar el teléfono de su oído.

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