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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 248

—Esos son sus problemas, no tienen nada que ver contigo.

—Lo sé, pero quiero esperar a ver cuándo llega la ambulancia.

Palmiro no se opuso, solo preguntó:

—¿Terminaron de comer?

—A medias.

—Dile a Iker que los lleve a lo de Patricio. Yo voy para allá ahora mismo.

Vilma se sorprendió.

—¿Ya terminaste con tus asuntos?

—Sí —dijo Palmiro—. Iba a volver al bufete, pero con la situación que me cuentas, no me quedo tranquilo. Vamos a comer juntos, yo también tengo hambre.

Aunque había enviado gente para proteger a Vilma y a su hijo, Palmiro necesitaba verlos con sus propios ojos.

—Está bien.

La llamada aún no había terminado cuando Iker le hizo una seña a Vilma para que mirara hacia afuera.

Vilma se giró y vio una ambulancia que llegaba a toda velocidad con la sirena encendida.

Los paramédicos saltaron del vehículo y corrieron hacia el restaurante.

Poco después, salieron con Jenaro en una camilla.

Facundo y Odilia los seguían, subiendo también a la ambulancia a toda prisa.

Nélida salió al final, llevando a su hija de la mano. Se quedó en la entrada del restaurante, mirando cómo la ambulancia se alejaba, con una expresión de desconcierto y confusión.

Vilma apartó la vista.

—Vámonos, a lo de Patricio.

—Entendido.

————

Cuando Vilma llegó con Nereo a casa de Patricio, el pequeño ya estaba medio dormido por el cansancio.

Palmiro la vio entrar con el niño en brazos, recostado sobre su hombro con los ojos a punto de cerrarse, y se apresuró a tomarlo.

—Comió un poco antes, déjalo dormir —dijo Vilma en voz baja, mirando a Palmiro.

—Claro. Le pediré a Patricio una manta y que duerma aquí.

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