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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 229

—Tampoco sería imposible.

Vilma se quedó en silencio. Al ver la expresión de Palmiro, no parecía estar bromeando.

Él se acercó y, levantando una mano, le tendió un documento.

—¿Qué es esto...? —Vilma estaba a punto de preguntar cuando sus ojos se fijaron en el papel y su sorpresa fue aún mayor.

¡Era el título de propiedad!

Justo un momento antes, pensaba que aquella lujosa mansión no le pertenecía, que solo estaba de paso. Y ahora, Palmiro le entregaba personalmente el título de propiedad.

Vilma estaba tan asombrada que no podía articular palabra.

La ubicación de la mansión, sus dimensiones, la decoración lujosa y cara, y el sistema de domótica en toda la casa... ¡costaría como mínimo cincuenta millones!

¿De verdad la familia Carmona se la estaba regalando?

—Tómalo. ¿O es que de verdad no te gusta este lugar? —insistió Palmiro, al verla paralizada. Acercó un poco más el documento hacia ella.

Vilma volvió en sí y, con sus hermosos ojos bien abiertos, dijo:

—Esto... esta casa es demasiado cara, no puedo aceptarla. Puedo quedarme un tiempo, pero nada más.

—Fue idea de mis padres. Es su regalo de bienvenida. Si no lo aceptas, tendrás que decírselo tú misma —dijo Palmiro, decidido a que lo tomara.

Vilma frunció el ceño y no tuvo más remedio que aceptarlo. Al abrir el documento, vio que, efectivamente, el propietario era "Vilma Aguayo".

—Los gastos de mantenimiento se pagan anualmente. Alguien se encargará de eso, no tienes que preocuparte por nada, solo de vivir aquí —añadió Palmiro.

Vilma lo miró, todavía incrédula.

La mansión era un regalo, las empleadas eran un regalo, y ahora ni siquiera tenía que preocuparse por los gastos de mantenimiento.

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