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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 125

Jenaro y su hija se quedaron mudos.

Vilma respiró hondo, y al exhalar, su pecho temblaba.

Después de tanto tira y afloja, finalmente había logrado un resultado medianamente satisfactorio.

Miró a Palmiro con gratitud en el rostro.

Pero él no la miró. En su lugar, se giró hacia Iker y le indicó que redactara el acuerdo de conciliación de inmediato.

El timbre de un teléfono sonó de repente, sacándola de sus pensamientos. Sacó su móvil.

Al ver que era su madre, Vilma frunció el ceño instintivamente y levantó la vista hacia Facundo, que estaba al otro lado de la mesa.

—¿Le contaste a mi familia lo que ha pasado estos días?

A pesar de haber sido víctima de violencia doméstica, con la cara desfigurada, Vilma no se lo había contado a sus padres.

Sabía que no serviría de nada, solo para escuchar sus sermones indeseados, así que prefirió cargar con todo ella sola.

Y sus padres, después de conseguir el dinero y rescatar a su adorado hijo, no la habían contactado en días.

Era evidente que su hija solo era una "bolsa de sangre" de la que podían extraer recursos.

Pero que llamara de repente hoy, y a esta hora…

Facundo, que ya estaba de mal humor, respondió con brusquedad:

—¿Por qué iba a contactarlos? No son más que un montón de parásitos chupasangre.

Vilma se quedó sin palabras.

Podía mantenerse firme en cualquier otro asunto, pero cuando se trataba de su disfuncional familia de origen, se sentía completamente indefensa.

Si él no les había dicho nada, entonces esa llamada no podía ser para nada bueno. Vilma silenció el teléfono directamente, sin contestar.

Pero pronto, el teléfono vibró varias veces seguidas.

Bajó la vista y vio varios mensajes de voz de su madre.

No era apropiado escucharlos con gente alrededor, así que esperó unos minutos antes de abrir el chat y usar la función de "convertir a texto".

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