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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 387

Vera se quedó paralizada, reflexionando durante unos segundos, pero luego el pánico volvió a apoderarse de ella:

—Pero... ¿y si en el proceso Diego realmente se enamora de Valeria? Igual que cuando pensamos que era imposible que sintiera algo por Amaya, y ya ves cómo terminó todo. ¡Míralo ahora, sufriendo a muerte por ella!

Melina le palmeó el hombro con total serenidad:

—Tranquilízate de una vez. Yo lo vi claro desde el principio: tú eres el gran amor de su vida. Él nunca podrá dejarte ir. En cuanto se divorcie, al final terminará contigo.

—Por ahora, mantengamos la calma y veamos de qué es capaz Valeria. He escuchado que es implacable en los negocios; si ella logra acabar con Amaya, tú serás la que se quede con la victoria sin ensuciarte las manos.

Al escuchar esto, la angustia en el pecho de Vera comenzó a disiparse.

Las palabras de Melina tenían bastante sentido.

El plan que Valeria había mencionado hace un momento sobre el combo perfecto para hundir la reputación de Amaya sonaba bastante factible.

Ella misma había intentado arruinar a Amaya desde las sombras varias veces sin éxito; tal vez, si Valeria entraba en acción, realmente lograría aplastarla de una vez por todas.

Además, Melina tenía razón. Pase lo que pase, ella siempre sería la única dueña del corazón de Diego, nadie podría reemplazarla.

Aunque él insistiera en mantener su distancia, cada vez que ella estaba en problemas, él acudía instintivamente a rescatarla, a protegerla. En el fondo, nunca le había guardado rencor por nada.

Como cuando fue reconocida por la familia Navarro: él no dudó en respaldarla para darle poder y prestigio.

O como hoy, cuando los secuestradores le apuntaron a la cabeza y lo obligaron a elegir: no titubeó ni un segundo en pedir que la soltaran a ella.

Nadie podía arrebatarle su lugar en el corazón de Diego... Pensando en esto, la confianza de Vera volvió de golpe.

Asintió con la cabeza y una sonrisa venenosa y sombría se dibujó en sus labios:

—Tienes toda la razón, Melina. La conexión entre Diego y yo se construyó desde que éramos niños; nadie puede sustituirme.

—Ya que Valeria se ofreció de voluntaria para destruir a Amaya, dejemos que lo intente...

Melina sonrió y compartió una mirada de complicidad con Vera:

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