Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 327

En un instante, el rostro de Diego se volvió cadavérico, y las venas de su frente parecieron estar a punto de estallar.

El intenso dolor desfiguró sus facciones, y hasta su respiración se detuvo por un segundo.

Ese amago de ataque lo hizo recordar de golpe que Amaya sabía defenderse muy bien.

Menos mal que no lo hizo con todas sus fuerzas, porque de lo contrario, su vida como hombre habría terminado.

Diego retrocedió de inmediato un buen metro, asustado y sin ánimos de intentar obligarla de nuevo.

Amaya lo miró con odio visceral, como si mirara a su peor enemigo.

—Tus abusos a la fuerza una o dos veces ya fueron suficientes, y veo que sigues intentándolo. Diego, te lo advierto, ¡no abuses de mi paciencia!

—Si me llevas al límite, juro que nos destruiré a ambos. ¡Si te atreves a destruir la dignidad de mi madre, yo revelaré a los cuatro vientos cada uno de los secretos más sucios de toda tu familia!

—¡A mí, ni por las buenas ni por las malas vas a poder doblegarme!

Después de gritarle, Amaya encendió la luz de la habitación de golpe, con la rabia ardiéndole en las venas.

Diego, con el cabello alborotado y luciendo bastante patético, sentía cómo le palpitaba la sien por la furia.

—Amaya.

Apretó los dientes. Negándose a perder, dio un paso adelante y le agarró la mano con tanta fuerza que estuvo a punto de romperle los huesos.

Toda la habitación se inundó de tensión explosiva.

Los ojos de Diego estaban helados.

—La última vez expusiste los asuntos privados de mi padre. ¿Qué más pretendes revelar?

—Considero que mi familia tiene principios sólidos; lo de mi padre fue un error aislado. Aparte de eso... ¿qué más crees que puedes sacar a la luz?

En cuanto terminó la frase, Amaya comenzó a reír, con una burla tan amarga que calaba hasta los huesos.

La razón por la que Diego siempre defendía ciegamente a los suyos, era que, a sus ojos, su familia era un monumento a la perfección: hermanas que se adoraban y padres que, ante la sociedad, eran un matrimonio intachable.

Esa arrogancia de la familia Muñoz era innata, corría por su sangre.

Y esa era exactamente la razón por la que Josefa y las tres hermanas de Diego siempre la menospreciaron.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta