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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 128

C128- QUE NO SEA DE ÉL

HAYES HOLDING - OFICINA DE JODIE

Jodie organizaba los documentos sobre su escritorio con movimientos mecánicos.

Contratos.

Reportes financieros.

Memorandos.

Todo perfectamente alineado, todo en su lugar.

«Si al menos pudiera organizar mi vida con la misma precisión.» pensó.

De repente sus manos se detuvieron sobre una carpeta azul. La etiqueta decía "Proyecto Riverside - Aprobación Pendiente". Braxton había trabajado en ese proyecto con ella, lo recordaba porque él había pasado noches enteras revisando los números, y ella le había llevado café a las tres de la mañana.

El recuerdo hizo que su corazón se acelerara.

No de la forma agradable.

Sino de la forma dolorosa que te recordaba que habías perdido algo importante.

Lo amaba con cada fibra de su ser que gritaba por llamarlo, por correr hacia él, por explicarle todo.

Pero estar lejos era mejor. Tenía que serlo.

Y podía ser tonta, egoísta, incluso cobarde, pero solo quería protegerlo. No soportaría ver cómo él destruía su vida por su culpa.

Porque eso era lo que pasaría.

Braxton era el tipo de hombre que arrasaría con todo si descubría lo que Elias le había hecho y en ese proceso, se destruiría a sí mismo.

No podía permitirlo.

En cuanto a la denuncia, no había procedido. El detective lo había llamado dos semanas después para informarle que el caso había sido "archivado por falta de evidencia". Las palabras habían sonado ensayadas, como si las estuviera leyendo de un guion y Jodie había colgado sin decir nada.

Sabía lo que significaba, el sistema no la protegería.

Pero al menos Elias había dejado de molestarla, no había vuelto a verlo, no había recibido mensajes. Quizás, solo quizás, el hecho de que hubiera puesto la denuncia lo había asustado un poco.

O tal vez simplemente había perdido el interés.

No importaba, mientras la dejara en paz, podía sobrevivir.

Jodie se puso de pie para llevar los documentos al archivador, pero el mundo se inclinó, las paredes giraron como si estuviera en un carrusel y se sostuvo del borde del escritorio, cerrando los ojos hasta que la habitación dejó de moverse.

Respiró profundamente.

No era la primera vez que le pasaba, llevaba días sintiéndose extraña, cansada todo el tiempo, con un hambre voraz que aparecía de la nada. Y sus senos... Dios, le dolían tanto que no podía ni ponerse el sostén sin hacer una mueca.

Había ignorado las señales.

Porque reconocerlas significaba enfrentar algo que no estaba lista para enfrentar, pero ahora, sostenida del escritorio mientras el mareo pasaba, ya no podía ignorarlo.

Pero la cronología estaba ahí.

Seis semanas.

La violación había sido hace cinco semanas y media.

Y ella y Braxton habían estado juntos justo antes.

Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso, no eran lágrimas de tristeza, eran de horror puro, de repulsión, de un miedo tan profundo que sentía que la estaba ahogando.

¿Y si era de Elias? ¿Qué haría? ¿Cómo podría siquiera mirarse al espejo sabiendo que llevaba una parte de él dentro de ella?

Pero también... ¿y si era de Braxton? ¿Cómo podría decirle sin contarle todo? ¿Cómo podría explicarle que no estaba segura de quién era el padre sin destruirlo?

Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano, respirando entrecortadamente, primero necesitaba confirmarlo, necesitaba saber si realmente estaba embarazada antes de volverse loca con las posibilidades.

Se levantó, tomó su bolso y salió de la oficina.

Había una farmacia a dos cuadras, podía comprar una prueba de embarazo, hacerla y entonces sabría.

Entonces tendría que enfrentar lo que viniera después.

Mientras caminaba por el pasillo, cada paso se sentía como caminar hacia el patíbulo, sus piernas temblaban, su respiración era superficial.

Y en su mente, una sola palabra se repetía una y otra vez como un mantra de terror.

«Por favor, que no sea de él. Por favor, que no sea de él. Por favor, que no sea de él.»

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