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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 111

C112- VOY A VOLVER CON ELLA

El sol de la mañana entraba por los ventanales del despacho de Savanna, ella estaba sentada frente a la computadora, revisando los números una y otra vez, asegurándose de que todo estuviera en orden.

El préstamo de Mr. X había llegado esa madrugada.

Veinte millones de dólares depositados en la cuenta de Hayes Holding con una eficiencia que la había dejado sin aliento.

No había condiciones imposibles, tampoco intereses abusivos.

Solo un contrato limpio que parecía demasiado bueno para ser verdad.

Savanna no entendía por qué, no entendía quién era Mr. X ni por qué la ayudaba. Pero en ese momento, con la junta directiva a solo días de distancia y Arthur respirándole en la nuca, no podía darse el lujo de cuestionar su buena fortuna.

Ivanna se movió dentro de ella, un recordatorio constante de que no estaba sola en esta lucha, por eso acarició su vientre con ternura, susurrando palabras que solo su hija podría escuchar.

—Ya casi, mi amor. Ya casi terminamos con esto.

La puerta se abrió sin que nadie tocara. Jodie entró con una carpeta en las manos, pero había algo diferente en ella.

Algo apagado.

Sus ojos, que siempre brillaban con determinación, estaban opacos y su piel lucía pálida, como si no hubiera dormido en días.

Savanna la miró con preocupación, dejando los documentos a un lado.

—Jodie, ¿qué pasa?

Su amiga forzó una sonrisa que no llegó a sus ojos.

—Nada. Solo estoy cansada. Anoche no dormí bien.

Savanna no le creyó.

Conocía a Jodie lo suficiente como para saber cuándo algo andaba mal. Pero también sabía que era obstinada y si no quería hablar, no había forma de obligarla.

—¿Estás segura? Pareces... —Savanna dudó, buscando las palabras correctas—. Pareces como si algo te estuviera comiendo por dentro.

—Estoy bien —insistió Jodie, con una firmeza que sonaba falsa—. Aprovecho para decirte que todo está listo para la gala. Los invitados confirmados. El lugar reservado. Los discursos preparados. Solo falta que tú aparezcas y deslumbres a todos.

Savanna asintió lentamente, aunque la inquietud no la abandonaba. Quizás Jodie había discutido con Braxton, quizás había pasado algo entre ellos que no quería compartir.

Fuera lo que fuera, Savanna decidió darle espacio.

Ya hablarían cuando Jodie estuviera lista.

—Gracias, Jodie. No sé qué haría sin ti.

La pelinegra se giró hacia la puerta, pero antes de salir, se detuvo.

—Savanna... —Su voz temblaba ligeramente—. Pase lo que pase... sabes que siempre estaré de tu lado, ¿verdad?

Savanna frunció el ceño, confundida por la intensidad de esas palabras.

—Por supuesto. Y yo del tuyo.

Jodie asintió y salió, cerrando la puerta detrás de ella.

Braxton asintió, sintiendo la adrenalina comenzando a correr por sus venas. Esta era la parte del trabajo que amaba y odiaba al mismo tiempo, la parte donde la línea entre la justicia y la venganza se volvía borrosa.

De repente Ian tomó su teléfono y marcó un número. Alguien contestó al primer timbre.

—¿Señor?

—Quiero que la mansión sea acondicionada para la llegada de mi esposa y mi hija. Preparen la habitación principal. Y preparen la habitación del bebé. Quiero que todo esté listo para cuando vuelva.

Hubo una pausa, luego, la voz del otro lado confirmó las órdenes.

Ian colgó y miró a Braxton con una determinación que hacía que pareciera más vivo de lo que había estado en meses.

—Voy a volver con ella —dijo, con una certeza absoluta—. Después de la gala. Voy a volver con Savanna y con mi hija. Y nadie va a detenerme.

Braxton lo miró, reconociendo la obsesión que había consumido a su amigo durante ocho meses. Pero también reconociendo algo más, esperanza.

—¿Estás seguro de que está lista para verte? Llevas ocho meses muerto, hermano. Ella cree que te perdió, que nunca vas a volver.

—Lo sé. Y por eso voy a hacer que valga la pena. Voy a destruir a todos los que la lastimaron. Voy a protegerla. Y voy a demostrarle que nunca la abandoné.

Braxton suspiró, sabiendo que no la tendría fácil con Savanna.

—Entonces más te vale que tengas un buen discurso preparado. Porque cuando Savanna se entere de que estuviste vivo todo este tiempo... te va a matar ella misma.

Ian sonrió, pero era una sonrisa oscura que no llegaba a sus ojos.

—Que lo intente.

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