"Durante tres años, viví como una máquina, trabajando día y noche, calculando cada paso a dar."
Levantó la cabeza y limpió con sus dedos las lágrimas que se desbordaban de sus ojos.
"Después de soportar innumerables dificultades, finalmente logré encontrarte, pero nuestro reencuentro solo trajo devastación. Mi corazón era un mar de tormentas, mientras que tú me mirabas con una indiferencia absoluta, sin el más mínimo deseo de verme."
"Resulta que, durante estos tres años, te escondiste de mí a propósito."
"Parado bajo aquel sol abrasador, pensé... necesito una explicación."
"Cuando te arranqué el cubrebocas y vi tu rostro claramente, dijiste... que no me conocías."
"Mis tres años de esfuerzo solo sirvieron para darme cuenta... de que ya no me amabas."
"Y aun así no me di por vencido, desde que nos reencontramos me esforcé cada día, pero solo conseguí que me llamaras escoria."
Se exaltó cada vez más.
Tomó a Sofía por la barbilla.
¡Je!
Su risa de auto-desprecio fue estruendosa.
"Ya no estoy en tu corazón, no estás dispuesta a dedicar ni un segundo en mí. No puedes ver la falsa sonrisa de tu Leandro, ni mis buenas intenciones."
"Usaste tu odio hacia mí para definirme como una escoria."
"Y fue hasta el día de hoy que lo entendí. Ya no hay rastro de mí en tus ojos porque después de irte al norte te metiste con Lorenzo."
"Me maté trabajando como un idiota durante tres años, solo para descubrir que el hijo que tienes con Lorenzo ya tiene dos años."
Ay...
¡Maldita sea!
Leandro soltó la barbilla de Sofía y se abalanzó contra la pared opuesta. Se apoyó con una mano en la pared y con la otra se presionó el pecho, encorvándose tanto que su cabeza caída casi tocaba el polvo del suelo.
Cof, cof, cof...
Una ola de calor recorrió su estómago. Como ya tenía experiencia tosiendo sangre en un par de ocasiones anteriores, sintió que estaba a punto de volver a vomitar sangre por el coraje.
Se sentía terriblemente mal.
Una sensación de estar fragmentándose llenó todo su ser.
La devastación y el colapso estaban a punto de materializarse en su propio cuerpo.
En ese momento, la voz de Sofía cayó sobre él desde arriba, fría como el filo de un cuchillo de hielo.
"Por favor, sal de aquí, no te mueras en mi laboratorio."
"He dicho tanto, ¿acaso no tienes ni un poco de piedad por mí?"
Pensó que, si hubiera agarrado a cualquier persona en la calle y le hubiera contado su historia entre lágrimas, al menos habría recibido un "no te pongas triste".
Eso pensaba.
¡Sofía fue su esposa, con quien compartió su vida y a la que amó hasta los huesos!
Le había entregado su corazón por completo.
Pero al verla...
Ding...
El sonido de un teléfono interrumpió el silencio. Sofía lo dejó inmediatamente para contestar la llamada.
【Bueno.】
La voz de Hernán Salinas se escuchó al otro lado de la línea: 【Sofía, quiero preguntarte sobre Karina. ¿A dónde fue?】
【Lo siento, pero respetando sus deseos, no puedo decírtelo.】
Hernán respondió molesto: 【¿De qué va todo este drama de Karina? Han pasado quince días y aún no vuelve. ¿De verdad está esperando a que me arrodille y le ruegue que regrese a casa?】

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...