Leandro se tocó el bulto de su frente.
"Sofía", la llamó desde la puerta.
La mujer giró la cabeza al escuchar su voz y él de inmediato le ofreció una sonrisa.
"Sofía, estoy herido".
Sofía dejó que su mirada se deslizara suavemente por su rostro antes de regresar a la pequeña piedra de moler, continuando con lo suyo.
Leandro se señaló la frente con un dedo: "¿Acaso soy... invisible?".
Él sonrió con amargura: "Recuerdo que salvar vidas y curar a los heridos es el deber de un médico. ¿La Doctora Valdivia dejará que me muera sin hacer nada?".
Sofía siguió moliendo el polvo, con los ojos bajos.
"Si estás enfermo, ve al hospital. Este es un laboratorio de investigación de medicamentos".
Leandro movió su cadera adolorida, levantando la pierna que le temblaba por el esfuerzo, y entró cojeando lentamente.
Se paró al lado de Sofía, señalando deliberadamente el bulto de su frente con la mano, para ser más evidente y evitar que alguien lo pasara por alto.
"¿No tienes por ahí algún polvo analgésico ya preparado? Ponme un poco".
"Esto no es para ti".
"¿Ah, sí? Doctora Valdivia, ¿para quién lo está preparando, entonces?".
"Para el padre de mis hijos". Sofía tomó la piedra de moler, se alejó y se fue a la habitación interior para continuar trabajando.
Leandro la siguió cojeando.
"Hoy bebí demasiado, es muy grave, tuve una intoxicación etílica, me hicieron un lavado de estómago. Aún me duele la panza y casi no puedo caminar. Mira, mis piernas no me responden".
Mientras hablaba, sus ojos barrieron la mesa de trabajo.
Sobre ella había una antigua bandeja médica de madera, dividida en pequeños compartimentos, cada uno lleno con diferentes hierbas naturales.
Era evidente que esos eran los ingredientes para preparar las Píldoras de Bienestar Digestivo.
Sin embargo, justo frente a sus narices, Sofía tomó la bandeja de madera, la puso frente a ella y la ocultó con su propio cuerpo.
Al ver que ni siquiera lo dejaba mirar, Leandro se echó a reír.
"Eso... ¿también es para el padre de tus hijos?".
"..." Sofía lo ignoró por completo.
Él soltó un ligero suspiro.
"Fingiste tu muerte para engañarme, sin pensar ni por un segundo que mi divorcio de ti fue solo una táctica temporal".
"Pensé que, al haber crecido juntos y conocer nuestros corazones, entenderías que lo hacía por nuestro bien".
"Pensé que, después de calmar el escándalo, seguiríamos juntos".
"Pensé... que me amabas y que me esperarías".
"Pero en lugar de eso... lo único que encontré fue tu tumba".
"La gente del Pueblo de Alicante dijo que moriste al caer tu coche al río cuando volvías al funeral de tu abuelo".
"Me rompí en mil pedazos. Escarbé en tu tumba con mis propias manos para comprobarlo, me senté a la orilla de ese río durante días y noches enteras, buscando incansablemente tu cuerpo sin poder encontrarlo".
"¡Te busqué por todas partes como un loco!".
"Fui de un lado a otro, me convertí en un muerto en vida, me consumí casi hasta morir".
"Pero tú, no diste ni la más mínima señal de vida".
"Ya no podía verte más, pero... deseaba tanto poder hacerlo de nuevo".
"Por eso usé a Isabel Molina, la persona a la que más aborrecías. Antes temías que ella me robara, así que pensé que si veías que ella me estaba quitando de tu lado, saldrías de tu escondite para reclamarme, para pelear por mí, para pelear por tu Leandro".

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...