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Volví a Nacer Cuando Él Fingió Morir romance Capítulo 437

Mientras tanto, en otra parte de la ciudad...

Úrsula Salazar fue sacada de un vehículo con los ojos vendados con un paño negro. No podía ver absolutamente nada, solo escuchaba el ruido de sus propios zapatos contra el pavimento y la respiración pesada y los pasos de varios hombres detrás de ella.

El aire húmedo y helado, mezclado con olor a tierra, penetró en su nariz. No tenía idea de dónde estaba ni de quiénes la habían secuestrado.

Justo en el momento en que había salido bajo fianza, alguien la obligó a subir a un auto, le vendaron los ojos y le ordenaron que no hiciera ninguna pregunta en todo el trayecto.

A sus espaldas, una puerta se cerró lentamente. A Úrsula la empujaron para que se sentara en un sofá. Aunque no tenía las manos atadas, no se atrevía a hacer ni un movimiento en falso.

El silencio en el ambiente era aterrador, creando una atmósfera macabra. Poco tiempo después, Úrsula escuchó unos pasos que se acercaban lentamente por detrás.

Alguien se detuvo frente a ella; una mano se extendió y, con total parsimonia, desató el nudo de su venda.

La tela que le cubría los ojos cayó al suelo. Úrsula parpadeó varias veces para adaptarse a la luz amarillenta de la habitación. Al lograr enfocar el rostro del hombre que tenía enfrente, sus pupilas se contrajeron de golpe.

Se quedó paralizada en el sofá, como si le hubiera caído un rayo.

¿Cómo no iba a reconocer esa cara? Era David Fajardo. El hermano mayor de Alberto Fajardo, el mismo hombre que supuestamente había muerto en aquel accidente de avión cinco años atrás.

La voz de Úrsula estaba cargada de incredulidad, mezclada con un profundo terror.

—¿Cómo es que sigues vivo?

David Fajardo se acercó a ella lentamente. Bajó la mirada para verla de cerca y en sus labios se dibujó una sonrisa ladeada, casi indescifrable.

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