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Volví a Nacer Cuando Él Fingió Morir romance Capítulo 128

El asistente lo siguió de cerca, pero se dio un segundo para mirar hacia donde Zulema se había ido. No pudo evitar pensar: *La desconfianza del Presidente Ríos no tiene límites.*

Para ese momento, Zulema ya había dejado la autopista del aeropuerto y se dirigía hacia la mansión de la Familia Fajardo.

Desde que había tomado la decisión de seguir con su vida, casi no había vuelto a ese lugar. Aunque esa vieja casa guardaba algunos recuerdos cálidos, ahora al recordarlos, cada imagen se sentía como una puñalada directa al corazón.

No iba esa noche para buscar problemas. Simplemente había llegado el momento de dejar ciertas cosas claras, y la reunión familiar era la oportunidad perfecta, ya que todos estarían presentes.

Estacionó lentamente el auto frente a la casa, apagó el motor y bajó. Antes de siquiera acercarse a la puerta, ya podía escuchar las risas, las charlas y el sonido de las copas brindando.

Sus pasos se detuvieron un segundo. Efectivamente, no la habían esperado.

Don Patricio odiaba la impuntualidad más que nada en el mundo, así que era lógico que no la esperaran. Además, Zulema sabía perfectamente que, incluso si no hubiera llegado tarde, nunca habrían dejado los cubiertos a un lado solo para esperarla.

Jamás la habían considerado importante.

Respiró profundo y abrió la puerta principal. El sonido de las bisagras no fue fuerte, pero todas las cabezas en el comedor se giraron hacia ella al unísono.

Las sonrisas en los rostros de los presentes se borraron ligeramente en cuanto la vieron.

La expresión de Don Patricio se ensombreció por completo. Dejó la copa de vino bruscamente sobre la mesa y soltó una risa sarcástica por la nariz: —¡Vaya, hasta que por fin decides aparecer!

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