Entrar Via

Un jefe irritante e irresistible romance Capítulo 7

Marina entra en la empresa y se dirige directamente al ascensor para subir al piso donde trabaja. Justo cuando la puerta está a punto de cerrarse, una mano la detiene. Sus ojos se encuentran rápidamente con los de Víctor Ferraz, quien parece estar de excelente humor.

— Buenos días, una vez más — la saluda con voz baja y suave.

— Buenos días, señor — responde ella, desviando la mirada.

Estar junto a él ya es suficiente para ponerla tensa, y aún más en un espacio tan pequeño y cerrado como el ascensor. De espaldas a él, Marina intenta calmar su mente, esperando que el momento no se prolongue ni se vuelva aún más incómodo.

De repente, siente un roce ligero en su cabello. Instintivamente, se gira y ve a Víctor sosteniendo una pequeña hoja entre los dedos.

— ¿Qué es eso? — pregunta, molesta por haber sido tocada sin previo aviso.

— La saqué de tu cabello — responde él, con una sonrisa divertida. — Debe haberse quedado ahí mientras paseabas en bicicleta con tu novio — provoca.

— No es mi novio — responde rápidamente, incómoda con la insinuación.

Víctor arquea una ceja, visiblemente satisfecho con la rapidez de su respuesta. Antes de que pueda seguir, el ascensor llega a su destino. Marina sale apresurada, sin mirar atrás, intentando no demostrar cuánto la afectó ese intercambio. El aire aún parece cargado de tensión, pero ella no quiere darle a Víctor el placer de notarlo.

Caminando hacia su escritorio, Marina se encuentra con Katrina, quien lleva un vestido azul celeste impecable que resalta sus curvas. Joven y elegante, Katrina aparenta no tener más de 25 años, con cabello negro ondulado y labios carnosos. Su piel bronceada tiene un tono dorado, como si hubiera sido acariciada por el sol de forma perfecta.

— ¡Buenos días, Marina! — saluda Katrina con una energía casi exagerada.

— Buenos días, Katrina — responde Marina, con una sonrisa educada.

— El señor Ferraz dejó algunos documentos en tu escritorio. Revísalos todos y luego entrégamelos para que él los firme — indica Katrina.

— Claro — asiente Marina, sentándose en su mesa y sumergiéndose en los papeles.

Concentrada, revisa cada detalle de los documentos y, al terminar, se da cuenta de que, además de la firma de Rodrigo, también necesita la de Víctor.

— No quiero tener que verlo otra vez hoy — murmura en voz baja, recordando la sonrisa provocadora de Víctor al verla con Sávio esa mañana.

— ¿Qué dijiste? — pregunta Katrina, notando que Marina parece pensativa.

— ¡Ah, nada! — responde rápidamente, deseando que su compañera no haya escuchado lo suficiente para preguntar más.

Unas horas después, Marina termina de revisar todo y entrega los documentos a Katrina, quien los lleva a Rodrigo para que los firme. Minutos después, Katrina sale del despacho con una expresión visiblemente molesta. Lanza una mirada helada a Marina y, casi sin delicadeza, arroja los papeles sobre su escritorio.

— Lleva esto para que Víctor lo firme — dice con un tono cortante.

Sin otra opción, Marina suspira y se levanta. Al darse cuenta de que no escapará de Víctor ese día, se dirige al ascensor.

Katrina la observa con desprecio y susurra:

— Ya empiezo a no sentirme bien contigo.

Marina, sin embargo, no oye el comentario ni percibe la desaprobación en la mirada de su compañera.

Al llegar al piso de Víctor, saluda a su secretaria y le informa que necesita verlo.

— Puedes pasar, él te está esperando — informa la secretaria.

7: Juegos de intereses 1

7: Juegos de intereses 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Un jefe irritante e irresistible