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Tu Tío en mi Cama: El Inicio de mi Venganza romance Capítulo 162

-¡Pum!-

César abrió la puerta del estudio de golpe, con el pánico dibujado en el rostro.

—Wendy, ¿qué haces aquí? ¿No estabas cansada y querías descansar?

Wendy no respondió; se limitó a mirarlo fijamente. Al ver el libro, Cien años de soledad, en sus manos, la ansiedad de César se disparó. Se acercó a toda prisa y le arrebató el libro.

—¿Qué haces mirando esto?

Ella seguía en silencio.

César hojeó el libro con desesperación, pero no encontró la foto. Un nudo se le formó en el estómago mientras lo revisaba una y otra vez. Seguía sin aparecer.

¡Boom!

La mente de César se quedó en blanco.

—¿Dónde está la foto que había en el libro? —preguntó, la voz cargada de angustia y pánico.

Wendy lo observó con una mirada compleja.

—La rompí.

—…¿Qué dijiste?

—Que rompí la foto.

Los ojos de César se abrieron de par en par, y su rostro se contrajo en una mueca de furia.

—¡Estás loca! ¿Quién te dio permiso de tocar mis cosas?

Se agachó de inmediato para revisar el bote de basura. Al ver los pedazos de papel, su ira estalló.

—¡Wendy!

La fulminó con la mirada, los ojos inyectados en sangre. Su expresión era aterradora.

A Wendy le dolió el corazón.

—¿No decías que no la amabas? —le recriminó—. Es solo una foto. ¿Por qué te pones así?

El grito de César se quedó atascado en su garganta, como si una mano invisible lo estuviera ahogando.

Ella no respondió. Con los ojos llenos de lágrimas, salió de la casa y corrió hacia la entrada principal. Un segundo después, César bajó las escaleras a toda velocidad, persiguiéndola.

—¡Wendy, Wendy…!

—¿Qué están haciendo? ¿Volviste a hacer enojar a Wendy?

César no tuvo tiempo de explicar; salió corriendo tras ella. Wendy ya había llegado al patio.

—¡Wendy, espera, déjame explicarte! —César la alcanzó en unos pocos pasos y la sujetó con fuerza.

Wendy, con el corazón destrozado, no podía contener las lágrimas.

—César, no hay nada más que decir. Terminamos.

—¿Qué tonterías dices? Yo… es verdad que perdí el control, no debí gritarte.

Las lágrimas de Wendy caían sin cesar.

—No digas más. Sé que no me amas y que me has estado ocultando muchas cosas. Pero ya no importa. No quiero escucharlo, no quiero saber nada de tu pasado con ella. Terminamos oficialmente…

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