Vicente no pudo escuchar el resto de la conversación.
Damián se dio la media vuelta y salió al pasillo, dio unas breves instrucciones por teléfono y cortó la llamada de inmediato.
Mostrándose como la prometida comprensiva y perfecta, Melisa le dijo:
—Liam todavía está en revisión. Damián, si tienes urgencias en el trabajo, puedes irte. Ya llamé a mi madre, ella vendrá y me regresaré con ella más tarde.
Damián asintió y se retiró con paso apresurado.
Vicente reflexionó en silencio por un segundo y luego miró de reojo a Bianca.
La autoridad sobre la Academia Internacional de la Élite acaba de ser dividida...
En ese preciso instante, Clara salió cargando a la pequeña Lucía, que ya se había quedado profundamente dormida. La llevaba cubierta con una manta para que nadie pudiera verle el rostro.
Melisa observó la escena de reojo.
Aunque Vicente había empujado a su hermanito por culpa de ese altercado, Melisa sabía que no podía hacer un escándalo porque la contraparte era el supuesto hijo del intocable profesor Salazar. Así que tragó su coraje, dio media vuelta y fue a buscar a Ximena Serrano para contarle todo lo sucedido.
Pero antes de irse, clavó la mirada en Clara durante un par de segundos.
Una mente tan brillante como Clara siendo utilizada como el títere de Bianca... Qué desperdicio de talento.
En cuanto consiga esa invitación VIP para la conferencia, iré personalmente a hablar con la familia de Clara. Si les prometo una buena posición, será pan comido convencerla de que trabaje para mí.
Sin prisas, Melisa entró al ascensor rumbo a la entrada principal para recibir a Ximena Serrano.
Apenas llegó a la planta baja, además de encontrarse con su madre que venía a toda prisa, se topó de frente con Xavier Soler.
A Melisa se le iluminaron los ojos al verlo y se acercó coqueta:
—Xavier, ¿qué te trae por aquí?
Xavier, que estaba a punto de llamar a Bianca al no poder encontrarla, vio a Melisa acercarse. Con un movimiento sigiloso y fluido, ocultó los exámenes médicos de Bianca en el bolsillo de su traje.
Sin embargo, por el movimiento brusco, un sobre con unos documentos se resbaló y cayó al suelo.
Xavier se agachó para recogerlo, pero Melisa fue mucho más rápida. Se inclinó amablemente y recogió los papeles.
Al tenerlos en las manos, pudo ver claramente su contenido: eran folletos de la Academia Internacional de la Élite, requisitos de admisión y formularios de ingreso.
La familia Serrano estaba desesperada por inscribir a Liam en esa academia. Pero como no eran una dinastía antigua ni poseían un linaje de alcurnia, no habían superado la brutal investigación financiera y de abolengo exigida por la escuela, quedando rechazados en todos los frentes.
Ximena le había insistido mil veces que le rogara a Damián que moviera sus hilos para meter al niño ahí.

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