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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 630

—Doctora Salinas, ¿cómo salieron mis estudios de fertilidad?

Era... ¿Melisa Serrano?

¿Estudios de fertilidad?

Bianca miró a Vicente y notó que su rostro estaba lívido.

La expresión de Clara también era un poema de terror.

Era evidente que ambos sabían quién estaba afuera.

Desde el pasillo, la voz amable de la doctora Salinas les llegó nítida.

—Señorita Serrano, no esperaba que el propio señor Figueroa la acompañara a la consulta que programó hace un par de días. Los resultados ya están listos y su salud está en perfectas condiciones. Señor Figueroa, señorita Serrano, denme un momento y se los traigo.

La mirada de Bianca se endureció.

Damián Figueroa estaba allí. Y había venido personalmente a acompañar a Melisa a su chequeo para buscar un bebé.

La puerta se abrió un poco. La doctora Salinas no miró hacia adentro, solo tomó el expediente que estaba sobre el escritorio, salió apresuradamente y cerró tras de sí.

Pero Bianca alcanzó a escuchar una voz infantil.

—Papá-cuñado, si tú y mi hermana tienen un bebé de verdad, ¿ya no me van a querer?

El hermanito de Melisa también estaba allí, el niño al que todos llamaban Liam.

No se oyó la respuesta de Damián, pero sí la voz melosa de Melisa.

—Ay, claro que no. Tu papá-cuñado te adora, hasta más que a mí. ¿Verdad que sí, Damián?

Fue entonces cuando la voz profunda de Damián atravesó la rendija de la puerta con total claridad.

—Pórtate bien.

Ese 'pórtate bien' bien pudo ser para el niño o para Melisa.

De cualquier forma, ella no dijo nada más.

En cambio Liam, por alguna razón, se colgó del cuello de Damián y gritó a todo pulmón:

—¡Mi papá-cuñado es el mejor de todos! ¡Lo quiero muchísimo!

El alarido fue tan estridente que la pequeña Lucía se despertó de golpe en los brazos de Bianca y rompió a llorar a gritos.

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