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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 520

Incluso los empleados que venían detrás de Leandro se inclinaron respetuosamente ante Bianca.

—Bianca... —Clara estaba boquiabierta.

Su familia tenía dinero, pero ni en sueños llegaba al nivel en el que los altos directivos mundiales de un lugar tan prestigioso se arrastraban para servirla.

Bianca, que había pasado años trabajando al lado de Damián, estaba acostumbrada a esos despliegues de poder. Solo asintió y estuvo a punto de pedir indicaciones.

Antes de que pudiera abrir la boca, Leandro extendió el brazo.

—Permítame escoltarla hasta el último piso. Por favor, tenga cuidado al caminar.

El gerente general presionó el botón del ascensor VIP personalmente y las invitó a pasar.

Mientras las puertas se cerraban, el resto de los empleados se mantuvo en perfecta formación, haciendo reverencias en absoluto silencio para demostrar su respeto y arrepentimiento.

Clara miró a Bianca con ojos desorbitados.

Ella se limitó a bajar la mirada y asentir levemente antes de que se cerraran las puertas.

Dentro del ascensor, Leandro se inclinó ligeramente hacia adelante.

—Pierda cuidado. A menos que usted nos llame específicamente, no la interrumpiremos ni la molestaremos, solo velaremos por su seguridad desde las sombras. Tampoco es necesario que avise cuando llegue; nuestro sistema de reconocimiento facial nos alertará en el instante en que cruce las puertas, y todos nos prepararemos para recibirla.

—Lo sé. Estoy al tanto de eso —respondió Bianca con voz tranquila.

¿Cómo no iba a saberlo?

La expansión global de la cadena Torre Mirador y la implementación de esos sofisticados sistemas de seguridad y servicio VIP fueron proyectos que ella misma había revisado y cerrado cuando era la mano derecha de Damián. Ella había negociado esos contratos.

Lo que nunca imaginó fue que terminaría usando esos beneficios algún día.

Clara parpadeó incrédula y miró a Bianca.

—Amiga, por primera vez creo que eso de revelar tu identidad es bastante útil.

Mucho mejor que ser la señora Figueroa.

Tener un matrimonio en secreto, que la tacharan de amante y encima darle un hijo a ese hombre...

Si Damián no fuera tan miserable, y Bianca hubiera logrado llevar a término su embarazo, la pequeña Lucía habría sido la heredera de todo ese imperio.

Qué lástima...

El ascensor VIP subió con una rapidez y suavidad asombrosas, llegando al último piso en segundos.

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