Para colmo, la acalorada discusión ya había atraído a varios curiosos, quienes esperaban escuchar qué más tenía que decir.
Lorenzo sintió que Vicente estaba siendo demasiado agresivo. Se interpuso entre él y Melisa, apartándolo:
—La moral de Bianca es intachable, ¿qué necesidad hay de preguntar? ¡Es obvio que detesta a las amantes! Las rompehogares son tan culpables como los hombres abusivos, ¿verdad, Bianca?
Melisa levantó la vista y notó que Vicente, en algún momento, se había colocado justo al lado de Bianca.
Él y Clara estaban parados uno a cada lado de ella, como un par de guardaespaldas dispuestos a protegerla de todo.
Y Bianca la miraba desde arriba, con un semblante completamente inexpresivo. ¡Parecía no tener el menor miedo de que ella revelara todas sus bajezas!
Claro, lo de la droga y lo de meterse en la cama... aunque después Perla Figueroa aclaró que había sido Melisa quien administró la droga, conociendo la personalidad de Bianca, seguro se había hecho de rogar para terminar cediendo. Pero no había pruebas.
Melisa apartó la mirada con asco. Ya no quería quedarse allí, así que, de repente, intentó levantarse de golpe.
Un dolor punzante la atravesó. Perdió el equilibrio y cayó de lleno hacia donde estaba Bianca.
—¡Cuidado! —gritó Vicente, empujando a Bianca para apartarla.
Por puro instinto, su cuerpo se interpuso, y Melisa terminó cayendo directamente en los brazos de Vicente.
El alboroto fue enorme, atrayendo las miradas de todos los presentes.
Bianca, que a duras penas había logrado estabilizarse gracias a Clara, también se volvió a mirar.
Al ver a Vicente sosteniendo a Melisa...
Vicente aspiró el inconfundible aroma a Chanel No. 5 que emanaba de la mujer en sus brazos, volvió a la realidad y su rostro palideció de horror.
Su intención había sido proteger a Bianca por si Melisa intentaba atacarla, ¿quién iba a pensar que Melisa se lanzaría sobre él?
—¡Melisa! —Lorenzo reaccionó rápidamente y corrió a ayudarla.
No pudo evitar lanzarle una mirada de reojo a Vicente.
Los rumores de la alta sociedad decían que Vicente le hacía la vida imposible a Bianca porque estaba secretamente enamorado de ella y había sido rechazado.
Pero viendo su reacción instintiva de protegerla a toda costa en ese momento...
¡Tal vez esos rumores no eran simples cuentos de pasillo!
La expresión de Lorenzo se transformó en la de alguien que acaba de descubrir un gran chisme. Miró a Vicente con burla, pero, por respeto a la reputación de Melisa, no dijo nada.

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