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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 442

En ese preciso momento, las redes sociales estaban en llamas. Todos destrozaban a Melisa Serrano, tachándola de ser una farsante sin talento, arrogante, sin verdadera vocación académica. Incluso decían que, a pesar de haberse graduado hace años, no había logrado absolutamente nada, y que su reciente fama se la debía exclusivamente a un hombre: Damián Figueroa.

Otros señalaban que nadie de la familia Figueroa la había nombrado oficialmente como la "futura señora de la casa", y que todo era un circo armado por ella misma.

Incluso sacaron a la luz detalles del día del bautismo, mencionando que, a excepción del patriarca de los Figueroa, tanto doña Estela como Perla tenían expresiones glaciales y ni siquiera se dignaron a mirarla.

Algo definitivamente no encajaba...

Melisa se quedó helada ante el comentario cortante de Xavier. Sintió, de manera muy sutil, que en su tono había... ¿fastidio?

¿Fastidio?

¿Estaba fastidiado con ella?

Pero luego lo pensó mejor y dedujo que probablemente Xavier estaba molesto porque Bianca había movido hilos para evitar que ella fuera la estudiante del profesor.

Con esa idea en mente, esbozó una sonrisa dulce y trató de consolarlo.

—No te preocupes por mí, Xavier. No le doy importancia a estas cosas. El tiempo siempre le da la razón a quien la tiene; si de verdad soy valiosa, al final brillará mi talento. Esas calumnias de internet no pueden lastimarme.

Lorenzo Valdés, que estaba cerca, no tardó en secundarla.

—La verdad es que a nuestra cuñada le tendieron una trampa esta vez, ¡pero hay que reconocer que tienes mucha clase! —dijo, levantando el pulgar en señal de aprobación.

Pero el rostro de Xavier seguía siendo un témpano de hielo.

Incluso empezó a sentir que la actitud de Melisa era absurda, casi anormal.

—No te acompañaré. Tengo asuntos de trabajo que resolver. En cuanto al proyecto que te dio la empresa, te sugiero que te des prisa —dijo secamente.

Sin esperar respuesta, se dio media vuelta y se marchó a paso firme.

Lorenzo se quedó parpadeando, sorprendido.

—¿Qué mosca le picó al señor Soler?

Melisa dudó un segundo, pero luego dejó escapar una sonrisa de resignación.

—Xavier... creo que no soporta verme demasiado cerca de otros hombres.

—¿El señor Soler está enamorado de ti en secreto? —concluyó Lorenzo, sacando sus propias cuentas a partir de las palabras de ella.

Melisa apretó los labios y le lanzó una mirada coqueta de reproche.

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