Al registrarse una venta masiva por parte de un accionista clave, el resto de las instituciones, fondos de inversión y accionistas menores reaccionaron en cuestión de segundos. El mercado asumió que el Grupo Paredes estaba a punto de anunciar un colapso financiero o un escándalo inminente.
De inmediato, se desató una venta de pánico para tratar de recuperar efectivo. Aparecieron miles de órdenes de venta en la plataforma.
El valor de mercado del Grupo Paredes se desplomó de forma alarmante, y el precio de las acciones continuó en picada.
Los patrimonios de los principales accionistas se redujeron drásticamente. El pánico se apoderó de los inversores, quienes veían cómo las ganancias de sus cuentas se evaporaban. Muchos intentaron huir del mercado desesperados, mientras que otros sufrieron cierres forzosos de sus posiciones por falta de margen.
Los fondos de inversión vinculados a la empresa también comenzaron a hundirse...
¡Todo este desastre ocurrió en apenas dos minutos!
Fue entonces cuando don Renato asimiló lo que acababa de pasar: ¡Bianca había liquidado todas sus acciones!
—¡Bianca! ¡¿Por qué hiciste esto?! —rugió el anciano. Era imposible no enfurecerse. En tan solo ciento veinte segundos, su familia había perdido cientos de millones.
Aunque no era la ruina total de la empresa, deshacerse de un bloque accionario principal había dejado al Grupo Paredes gravemente herido.
—¡Don Sergio y yo somos íntimos amigos! —intentó apelar a las emociones.
A lo que Sergio estuvo a punto de responder: *¡Vete al diablo!*
¿Qué clase de amigo intentaría emparejar a su propia alumna con el imbécil que casi la mata?
Esa amistad era tóxica, y Sergio no quería tener nada que ver con ella.
Pero Bianca, manteniendo una calma impecable, se adelantó:
—Don Renato, siempre le he tenido el mayor de los respetos. Tanto es así que, a pesar de que su nieto contrató gente para atacarme en internet, de que me acosó por culpa de Melisa Serrano, e incluso fue a las puertas de mi propia compañía, BN Innovación, y me empujó cuando yo estaba embarazada... aun con todo eso, cuando me propuso colaborar, acepté.


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