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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 413

Bianca no tuvo fuerzas para seguir oponiendo resistencia; sentía la cabeza pesada y la vista borrosa.

Al ver su estado alarmante, Xavier la llevó directamente al Hospital Central del Pueblo, que era el más cercano. La enfermera le tomó la temperatura en la frente: cuarenta grados de fiebre.

—Tiene agotamiento extremo y una arritmia leve. Necesita suero intravenoso. ¿Ha comido algo? —preguntó el doctor de turno.

Bianca negó débilmente con la cabeza.

—No he tenido tiempo.

El médico frunció el ceño y miró con severidad al hombre alto que estaba detrás de ella, observándola con profunda preocupación.

—¿Cómo es que cuidas tan mal a tu novia? —lo reprendió el doctor.

Bianca se sobresaltó y giró a ver a Xavier, apresurándose a explicar:

—Ah... él no es...

Antes de que pudiera terminar la frase, Xavier dio un paso al frente.

—Gracias, doctor. Recétele lo que necesite, por favor, use lo mejor que tenga.

Luego, bajó la mirada hacia Bianca.

—No puedes comer mariscos, ¿verdad? ¿Hay algo en particular que se te antoje? Iré a comprarlo mientras te atienden.

Justo cuando Bianca estaba por decir algo, el doctor le entregó la receta.

—Vayan a pagar a la caja. Después de eso, pasen al área de sueros y asegúrese de descansar bien.

Xavier se adelantó, tomó el papel de las manos del doctor y, con la otra mano, ofreció apoyo a Bianca.

Ella, por instinto, se apartó ligeramente.

—Gracias, señor Soler, pero puedo caminar sola.

La mano de Xavier quedó suspendida en el aire. Se quedó paralizado un segundo, pero luego asintió.

—De acuerdo. Te acompañaré hasta que te acuestes en tu habitación y luego iré a pagar.

Xavier actuaba con tal rapidez y determinación que no le dio a Bianca ninguna oportunidad para rechazar su ayuda.

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