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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 412

Inés le ofreció una taza humeante a Bianca.

—Señora, le preparé un té bien caliente, bébalo rápido.

—Damián y yo nos vamos a divorciar, Inés. Por favor, deja de llamarme 'señora' —dijo Bianca mientras se secaba el cabello con una toalla. Luego, se dio la vuelta, sacó su maleta y comenzó a empacar.

Inés se quedó atónita viendo cómo Bianca recogía absolutamente todo, vaciando incluso los estantes del pequeño estudio.

Al amanecer, Bianca arrastró dos enormes maletas hacia la salida. Antes de abandonar Villa Serena, tomó las manos de Inés.

—Gracias por cuidarme todo este tiempo. Te dejo este sobre con una buena suma de dinero como agradecimiento por todo tu trabajo. De verdad, gracias, Inés.

Inés, sintiendo el grosor del sobre, la miró consternada.

—¿De verdad se va a divorciar del señor? ¿Pero qué pasó? Si antes estaban tan bien... El señor la ama muchísimo.

Bianca esbozó una sonrisa melancólica.

—Deséame suerte, Inés. Me voy.

Se dio la vuelta y se alejó sin mirar atrás.

Asustada, Inés corrió al teléfono para llamar a Damián y avisarle. Seguramente la señora estaba furiosa por algún malentendido, el señor tenía que venir a contentarla de inmediato.

Sin embargo, nadie contestó la llamada.

Después de pasar toda la noche bajo la lluvia en una madrugada gélida, y sin haber comido nada, Bianca se sentía terriblemente débil.

Mientras estaba de pie en la acera intentando pedir un taxi, sus manos temblaban de forma incontrolable.

—¿Bianca?

Justo cuando sentía que las fuerzas la abandonaban, el auto de Xavier Soler se detuvo justo frente a ella.

La ventanilla bajó y él la miró con el ceño fruncido.

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