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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 376

—¿Ocurre algo? —preguntó Damián con voz serena.

Melisa miró a Lorenzo por un instante. Había pensado en preguntarle a Damián sobre lo ocurrido con la tarjeta, pero decidió que no valía la pena darle importancia frente a los demás. Cambió de tema.

—Escuché que en unos días es el bautismo de la niña que adoptó el profesor Salazar... Damián, ¿tienes planeado asistir?

Melisa no quería rendirse. Seguía aferrada a la idea de convertirse en la discípula de aquel eminente profesor y quería hacer un último intento.

—Aunque sea solo para saludarlo y demostrarle mis buenas intenciones —añadió en tono dulce.

Damián asintió con tranquilidad.

—No será un problema.

Melisa sonrió, encantada, sabiendo que él se encargaría de conseguir la invitación.

—Con tu talento, Melisa, si el profesor Salazar no te acepta esta vez, será su pérdida. Él se lo pierde —comentó Lorenzo con una sonrisa, y luego se giró hacia Xavier, que acababa de salir—. Verlos me dan ganas de tener una relación. ¿Usted no tiene a nadie en mente, señor Soler?

Al escuchar la pregunta, Melisa también se giró para mirarlo con curiosidad.

Xavier mantenía su habitual expresión estoica. Ante la pregunta, la imagen de Bianca defendiendo su proyecto con tanta ferocidad en la cena le vino a la mente.

Después de observarla de cerca durante un tiempo, se había dado cuenta de que su verdadera personalidad era muy distinta a la idea que tenía de ella. Además, había descubierto que ella jamás había intentado seducir a Damián con trucos sucios; todo había sido un malentendido que terminó arruinándole la vida a ella.

Y respecto al proyecto de esa noche, Xavier tenía la fuerte intuición de que Bianca había aportado gran parte del trabajo. Aunque el rumbo general seguramente lo había marcado Vicente Ávila, era innegable que Bianca estaba estudiando y esforzándose al máximo por superarse.

Tal vez no tenía el mismo nivel de estudios o el reconocimiento público que Melisa, pero estaba corriendo con todas sus fuerzas. Era una mujer sumamente perseverante.

En todos los aspectos, resultaba ser una persona bastante excepcional.

Pensó que él también podría ser como Vicente: darle una mano a Bianca, asignarle proyectos y guiarla en su carrera.

—Ya veremos —respondió Xavier de manera evasiva.

—Vamos, si hay alguien, hay alguien; si no, no. ¿Qué significa 'ya veremos'? —Lorenzo rió—. No es sincero, señor Soler. ¿O hay algún secreto? ¿Acaso es alguien con una identidad... complicada?

Xavier frunció el ceño. No le agradaba en absoluto que alguien intentara indagar tanto en su vida personal.

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