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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 330

Su voz, ni tan alta ni tan baja, fue lo suficientemente clara para que Bianca la escuchara a la perfección.

Repugnada por el comentario, Bianca alzó la vista y vio que Damián había girado el rostro hacia ella.

Sus ojos, fríos como la muerte, descendieron lentamente hacia el celular que ella tenía en la mano.

En el instante en que Bianca iba a bajar su teléfono...

—¡Claro que estaba tomando fotos, yo misma la vi!

La voz de Bárbara irrumpió de golpe.

Resulta que, después de todo el escándalo, Damián la tenía castigada, impidiéndole regresar a Grupo Figueroa. Así que a la cuñadita no le quedaba más remedio que rogarle ayuda a Melisa.

De hecho, esa comida en el restaurante había sido un plan que Melisa armó para que ella también asistiera.

Al llegar, escuchó justo lo que Melisa acababa de soltar. No importaba si era verdad o no; si su "futura cuñada" lo decía, ¡ella la iba a respaldar a muerte!

En ese momento, la puerta del privado se abrió de par en par.

Bianca levantó los ojos y vio salir a Melisa.

Bajo la suave iluminación, notó que las mejillas de la mujer aún estaban enrojecidas, prueba viva del besuqueo anterior.

Damián también se puso de pie detrás de ella.

—Detesto que me tomen fotos sin mi permiso. Bórrala ahora mismo —ordenó Melisa a Bianca, como si fuera la dueña del lugar.

Bárbara metió su cuchara de inmediato:

—¡No te hagas la mosca muerta! Yo quedé aquí con unas amigas, y apenas entré te vi arrastrándote detrás de Melisa, toda sospechosa. ¡Te caché sacando fotos!

Bianca fulminó a Bárbara con la mirada:

—Si tanto tiempo encerrada te dejó ciega, vete a checar al doctor. Además, aquí hay cámaras de seguridad.

La sola mención de las cámaras enfureció aún más a Bárbara.

Apretó los dientes y volteó a ver a Damián, buscando que él saliera en su defensa.

Melisa, a su vez, frunció el ceño con preocupación. Estaba segura de que Bianca pretendía enseñarle esas fotos a Perla Figueroa para echar a la anciana en su contra.

Por eso, con tono falso y conciliador, soltó:

—Si dices que no nos tomaste fotos, abre tu galería y enséñanos. Es muy simple. No tienes por qué andar armando este tipo de escenitas, mira a toda la gente que nos está viendo.

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