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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 304

En el fondo, Doña Perla no quería perder su tiempo con Melisa.

Aunque reconocía que Melisa era brillante y venía de una familia influyente, ya había aceptado a Bianca como su nuera. Y ella no era de esas mujeres traicioneras que andan buscando reemplazos cuando ya tienen algo bueno en casa.

Sin embargo, la gravedad en el rostro de Melisa la hizo dudar.

—¿De qué se trata? —preguntó.

—Es algo sumamente delicado. Estoy casi segura de que usted no está enterada de lo que está pasando —insinuó Melisa.

Porque si lo supiera, no estaría platicando tan amistosamente con Bianca en el estacionamiento.

—Pero este no es un buen lugar para hablar. Hay un buen café cruzando la calle —sugirió.

Al ver tanta insistencia, Doña Perla vaciló.

De reojo, notó que Bianca aún estaba cerca. Si su nuera la veía yéndose a tomar un café con la otra, seguro pensaría lo peor. ¡Y justo cuando por fin había logrado que le dijera mamá!

Además, no quería darle dolores de cabeza a la abuela.

En plena campaña familiar para lograr que Bianca y Damián tuvieran un hijo, involucrarse con Melisa era un error garrafal.

Tomó su decisión y se cruzó de brazos:

—Lo que tengas que decir, dímelo aquí.

Cegada por su propio veneno, Melisa no notó el rechazo de la señora. Asumió que simplemente tenía prisa.

Así que sacó su celular, dispuesta a mostrarle las fotos que había tomado de los papeles del divorcio.

Simultáneamente, a unos metros de distancia, el celular de Bianca sonó. Era el licenciado Solís.

—Melisa Serrano derramó tinta sobre el acta de divorcio a propósito. Los papeles están arruinados y mi viaje fue inútil. Te pido una disculpa —dijo el abogado con tono áspero.

Bianca se quedó callada unos segundos asimilando el golpe.

—¿Y ahora qué procede?

—No logré ver al señor Figueroa en persona. Le he estado llamando para ver cómo resolvemos esto, pero no me contesta; al parecer está muy ocupado. Para no retrasar más el proceso, te llamo a ti. Necesito que vayas a preguntarle qué piensa hacer —el abogado suspiró, sintiéndose frustrado.

—En serio, Bianca, lamento mucho los inconvenientes.

—No es tu culpa. No te preocupes —respondió ella.

—Por mi experiencia lidiando con estas... amantes, te digo algo: todavía no logran quedarse con el hombre y ya sienten que la fortuna de él es suya. Se creen más dueñas que la propia esposa legítima y les arde el alma pensar en que te lleves tu parte. Melisa Serrano tiene exactamente ese perfil. Ándate con cuidado.

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