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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 298

Al ver que Bianca se quedaba congelada en silencio, Damián clavó sus ojos en ella con intensidad.

—¿A qué esperas? Te pregunté si eres capaz de hacerlo o no.

Bianca parpadeó, volviendo a la realidad.

El nivel de exigencia y la magnitud de este proyecto eran un desafío que su mente científica moría por aceptar.

Pero eso significaba que tendría que quedarse atrapada trabajando al lado de Damián durante, al menos, un año completo.

—Necesito hablarlo con Vicente Ávila primero. Nuestros mejores ingenieros están en su equipo —respondió, dándose cuenta de que este traslado le daba la ventaja táctica de operar los recursos de ambas empresas a su antojo.

—De acuerdo —asintió Damián con frialdad—. Pero necesito tu respuesta lo antes posible.

Bianca seguía sin entender. Si él amaba tanto a Melisa, ¿por qué no le daba a ella la oportunidad de manejar un proyecto tan monumental?

Sin embargo, se guardó la pregunta. No era asunto suyo.

Se dio la vuelta y, justo cuando estaba a punto de cruzar la puerta de la sala de conferencias, la voz de Damián la detuvo en seco.

—Los empleados de Villa Serena me informaron que anoche saliste corriendo de la casa. ¿Qué sucedió?

La espalda de Bianca se tensó.

Se giró lentamente para mirarlo.

*¿Qué sucedió?* Pensó con amargura. *Lucía estuvo a punto de ser maltratada, casi le dan somníferos. Una bebé enfrentándose a los insultos de una niñera, sin su madre ni su padre para protegerla, llorando de terror hasta que se le hinchó la garganta y se desmayó del agotamiento...*

¿Y dónde estaba el padre de Lucía en ese momento?

Estaba muy ocupado divirtiéndose en un parque de atracciones con el hermano pequeño de Melisa.

Pero ya era tarde para reclamos. El momento en el que ella se derrumbó y más lo necesitó, había quedado atrás.

—No es nada —mintió Bianca, sosteniéndole la mirada—. Hubo un problema con mi papá. Luego me di cuenta de que habían llamado al número equivocado, pero me asusté tanto que no lo verifiqué. Pedí un auto para salir, pero se descompuso en el camino. Entré en pánico y, al ver tu auto, intenté pedirte ayuda. Eso fue todo.

Damián escuchó su respuesta en silencio, observándola con una oscuridad insondable en los ojos.

Tras una larga pausa, habló con voz firme.

Capítulo 298 1

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