Vicente también contestó su teléfono y, al escuchar lo que Sebastián le transmitía, frunció el ceño.
—Sí, ya lo sé.
Al colgar la llamada, Vicente miró a Bianca.
Ella acababa de aplicarse unas gotas para los ojos y ya se sentía un poco mejor.
—¿Qué pasa?
—Damián quiere asociarse con Sebastián, y él ya dio luz verde —explicó Vicente—. El nuevo proveedor será la división tecnológica del Grupo Figueroa, Victoria Materiales, los líderes en tecnología de materiales. Todo el proceso de colaboración estará a cargo de Damián.
La expresión de Bianca se congeló por un instante.
No entendía qué pretendía Damián con todo esto.
Vicente había dejado muy claro antes que no trabajarían con él, y ahora la situación daba un giro inesperado...
—Si te incomoda, simplemente rechazamos el trato. No nos urge ese proveedor —continuó Vicente, mostrándose completamente indiferente—. Solo que hoy en día, con el avance tecnológico y la inteligencia artificial, Damián tiene un montón de patentes clave en sus manos. Es normal que quiera una parte del pastel.
Todo dependía de lo que Bianca considerara mejor.
Ella repasó mentalmente la situación con Romeo Paredes y con la familia Soler.
Si lograban colaborar con el Grupo Figueroa, el nivel de sus proyectos subiría de categoría drásticamente.
—Podemos tantear el terreno, no estoy peleada con el dinero —respondió Bianca con firmeza—. Escuchemos qué proponen y luego decidimos si cerramos el trato o no.
Al subir las escaleras, Bianca se topó de frente con Melisa Serrano y Romeo Paredes.
Melisa también la vio, y su mirada se volvió de hielo, observándola con una mezcla de frialdad y repulsión.
Bianca no tenía tiempo para perder con ella. Ni siquiera se molestó en devolverle la mirada y siguió caminando directamente detrás de Esteban.
—¿Qué acaba de pasar? —preguntó Romeo, sin poder contener la curiosidad.
Él acababa de asumir parte de los negocios de su familia y, tras terminar una reunión, se había acercado al ver a Melisa.
—Bianca acaba de arruinarme otra colaboración en este lugar —dijo Melisa con el rostro tenso.
La expresión de Romeo se oscureció al instante.
—Seguro lo hace por despecho, porque Damián le pidió el divorcio por ti. Pero... ¿cómo es que Damián no la ha puesto en su lugar?


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